¿Cómo se desarrolla el sentido del gusto?

El ser humano se relaciona con el mundo que le rodea a través de información vital que le proporcionan los sentidos. Se dice que la capacidad de percepción de los sentidos, como por ejemplo:

1. El gusto.

2. El tacto.

3. El Olfato.

Es el indicador de la vida, a medida que una persona envejece, estos pueden volver menos agudos y más difíciles de percibir.

Siempre ha sido una gran interrogante el por qué los niños rechazan las verduras y algunos sabores fuertes. Pues, esto se debe a que durante la infancia los bebés tienen alrededor de 30.000 papilas gustativas diseminadas por toda la boca. En el momento en que llegamos a la vida adulta, sólo tendremos un tercio de estas.

El número de papilas gustativas disminuye con la edad.

Las papilas gustativas de los bebés, están alineadas con su deseo de grasa y leche materna. Por lo tanto, los sabores salados y agrios no están en sus radares todavía, y los alimentos amargos son asociados como venenos potenciales. Es por ello, que ciertos alimentos como las verduras, son rechazados por los bebés y los niños pequeños.

Al mismo tiempo si se emparejan los sabores con las experiencias y el rechazo a las verduras, producen en el niño una asociación con el regaño de sus padres. Mientras que los sabores dulces generan estados de ánimos satisfactorios.

Los adolescentes, por su parte, desean hacer cosas adultas y se obligan a ingerir cosas de las que odian el sabor, como el café y la cerveza. Esto hasta que los neuro patrones se desarrollen de tal manera que realmente empiezan a disfrutar de la amargura y las sensaciones fuertes. A pesar de esto, el cerebro y los recuerdos actúan haciendo que los mismos prefieran bebidas alcohólicas dulces.

Finalmente, en la vejez, los sentidos se debilitan del todo. El flujo de saliva disminuye y el estómago se contrae. Lo que provoca que los gustos sean menos apreciados y las sensaciones que se producen al ingerir ciertos alimentos genera menos satisfacción.