¿Qué sabes de nuestro aparato circulatorio?

El aparato circulatorio un sistema de conductores relacionado con los órganos digestivos, respiratorio y excretor, encargado de suministrar a conocer las sustancias que necesita para su funcionamiento.


En los animales con respiración directa y digestión intracelular, cada célula puede obtener sus nutrientes de una forma directa a través de proceso de difusión de las células que la rodean. Esto ocurre en organismos unicelulares como los protozoos y el otro pluricelulares sencillo, como a las esponjas.

Sin embargo, en especies más compleja la simple difusión es insuficiente para poder cubrir, de manera eficaz, la necesidad de celulares. En el transcurso de la evolución, se ha desarrollado un sistema de transporte interno que se conoce como aparato o sistema circulatorio. Su misión es recoger los nutrientes absorbidos durante la digestión de los alimentos captar por otro lado el oxígeno de la superficie respiratoria y llevar a cabo la distribución de este gas fundamental para la vida.

Otra de sus funciones, es la conducción de los residuos del metabolismo de las células hasta los órganos excretores encargado de eliminarlos.

Como norma general, todo sistema circulatorio consta de una serie de vaso sanguíneo y de un órgano impulsor, el corazón, por donde circula un líquido encargado del transporte de todas las sustancias. La sangre, que a su vez se compone de un líquido, el plasma, un conjunto de células sanguíneas glóbulos.

En el caso de los sistemas circulatorios más primitivos y líquidos circulantes se mezcla con el intersticial, lo que permite hablar de un único compuesto denominado hemolinfa.

Dos tipos de sistema circulatorio:

1. Abierto.

2. Cerrado.

El primero se caracteriza porque los dos nos forman un circuito completo cerrado, sino que la sangre se pierde en la cavidad del cuerpo, denominada hemoceloma. La sangre en papá directamente su estructura y luego regresa al corazón. Este tipo de aparato circulatorio es común en artrópodos y moluscos.

En los artrópodos, el corazón se constituye como un engrosamiento del tubo dorsal, que en el caso de los insectos se denomina corazón tubular. El corazón de los insectos, presenta una serie de dilataciones, llamada ventrículo con unos orificios para la entrada de la hemolinfa y un vaso para la salida.

En estos animales, la hemolinfa no transporta oxígeno, pues a través de la respiración traqueal en el caso que llega directamente a todas las células. El corazón de los moluscos posee una de dos aurículas que reciben sangre arterial cargada de oxígeno, procedente de los órganos respiratorios y una tercera cámara o ventrículos que se prolonga hasta desembocar en el hemoceloma.

El sistema circulatorio cerrado, el más común y eficaz, se caracteriza porque la sangre siempre circula en el interior de los vasos. La sangre realiza la transferencia de nutrientes a través de los capilares. Poseen este tipo de aparatos los invertebrados, como los anélidos. Estos animales cuentan con un vaso dorsal y otro ventral, Unidos por otros en forma de arco.

Alguno de estos pasos pueden contraerse, provocando el impulso de la sangre para prevenir su circulación. En los vertebrados el esfuerzo que hace circular la sangre es muy grande, por lo que han desarrollado un órgano especializado para ello, el corazón.


Sistema circulatorio en vertebrados.

Según su grado de diferenciación, en los vertebrados cabe distinguir entre una circulación simple y una circulación doble. La primera es característica de los peces. En este caso, la sangre recorre el circuito entero pasando una sola vez por el corazón, que se presenta dividido en un seno venoso, una aurícula y un ventrículo.

La sangre sale del corazón, donde se oxigena, se reparte por todo el cuerpo y regresa al corazón a través de las venas. La circulación doble está presente en todos los vertebrados terrestres. La sangre,  para poder alcanzar todas las partes del sistema, pasa dos veces por el corazón.

En el circuito menor, es impulsada por el corazón. Va hacia los pulmones donde se oxigena, de nuevo regresa al órgano impulsor dónde es nuevamente proyectada para poder distribuir adecuadamente el oxígeno a todos los tejidos, recoge los nutrientes y los residuos resultantes de la digestión.

Esta sangre pobre en oxígeno retorna al corazón a través de las venas en lo que constituye el circuito mayor.

En los anfibios y reptiles.

La circulación doble e incompleta, pues existen dos aurículas independientes, pero el ventrículo no tiene una tabicación completa. La sangre pobre en oxígeno llega la articulación derecha y la sangre de los pulmones oxigenada a la izquierda. Se produce una mezcla para hacer de ambas sangre en el ventrículo, gracias a la presencia de dos ramas artificiales diferenciadas la mayor parte de la sangre desoxigenada es conducida los pulmones y la sangre rica en oxígeno a los tejidos.

En las aves mamíferos, incluido el ser humano, la circulación es doble y completa. Existen cuatro cavidades separadas por válvula y no hay comunicación entre la parte derecha y la parte izquierda. La sangre desoxigenada llega a la aurícula derecha y parte por la arteria pulmonar hacia los pulmones. A través de la vena pulmonar y la sangre oxigenada de los pulmones entra en la aurícula izquierda y es conducida hacia todos los tejidos.


Transporte de oxígeno y dióxido de carbono.

En los organismos más sencillos, el oxígeno se transporta disuelto en los fluidos internos. Pero a medida que aumenta la complejidad evolutiva se hace necesaria la presencia de una serie de moléculas, encargadas de este transporte.

Estos son denominados pigmentos respiratorios. Estás moléculas son capaces de unirse al oxígeno en la zona donde la concentración es elevada.  todos los primeros respiratorios son cromo proteínas, es decir, proteínas unidas a un ion metálico.


Regulación de la circulación.

Se realiza dos niveles en la contracción y en la circulación en los vasos. Gracias al sistema nervioso se regula el ritmo y fuerza de latido del corazón. A nivel del bulbo raquídeo existen unos centros cardíacos que alteran la contracción, en función de factores como la presión arterial Hola contracciones de oxígeno y dióxido de carbono. La propia presión sanguínea estimula los centros nerviosos que determinan la vasodilatación o la vasoconstricción.