¿Qué es la ataraxia?

Es la incapacidad que tiene el ser humano para no sentir frustración alguna. A pesar de que esto puede llegar a parecer positivo, se trata de un trastorno provocado por un ictus (conjunto de enfermedades que afectan los vasos sanguíneos que suministran la sangre al cerebro). Incluso puede ser por un golpe en la cabeza, en la parte frontal, en el que el cerebro queda dañado. La falta de voluntad para enfadarnos o desilusionarnos, nos impide evolucionar como persona, debido a que la frustración nos ayuda a mejorar cuando algo no nos gusta.

A pesar de que la ataraxia se podría relacionar con la sensación permanente de tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma. Se puede observar que, hay que pagar un alto precio, ya que las personas que sufren de ataraxia no son conscientes de sus limitaciones ni de las consecuencias de sus actos.

Si se plantea desde la filosofía helenística de la que proviene dicho término. La ataraxia o ausencia de perturbación es una tradición clásica, la cual demuestra una disposición orientada al equilibrio de las emociones. Esto gracias al logro de paz interior y la disminución de los deseos y las pasiones que hacen tambalearse, sea para bien o para mal, de nuestro ánimo. 

Según dicho planteamiento, la ataraxia sería el fin último de conseguir una felicidad plena sin perturbaciones exteriores.

Cinco datos para identificar la ataraxia.

1. Imperturbabilidad.

Se trata de lograr un alma o psique totalmente serena. No por ausencia de sentimiento o padecimiento, sino por el control total de las emociones.

2. No se aceptan límites.

La persona que la padece no entiende de límites en sus actos ni en sus sentimientos. Han perdido la capacidad de asumir que existen limitaciones y normas.

3. No tienen en cuenta las consecuencias.

Otra de las manifestaciones de la ataraxia, como síntomas de problemas más graves médicos. Los afectados adolecen de sentimientos de culpa o de responsabilidad por sus actos.

4. Ausencia de frustración.

Son ajenos a la frustración. sin embargo, no se sienten contentas ni despreocupadas como cabría esperar, sino todo lo contrarios, son personas ansiosas y nerviosas.

5. Apatía y pasividad.

Los griegos ansiaban la ataraxia como meta espiritual para lograr estados de apatía y pasividad. Evitando así tanto la acción como el sentimiento.