¿Qué es el absolutismo?

Fue el régimen político predominante en toda Europa entre los siglos XVI y XVIII. Su desarrollo coincidió con la aparición y consolidación del aparato estatal moderno y de los Estados Nacionales.


En definición.

En el absolutismo, todo el poder político se encuentra concentrado en las manos del monarca. Se halla libre d trabas jurídicas o constitucionales en el ejercicio de su autoridad. El término de la expresión latina a legibus solutus (libre de ataduras legales). No existe la separación de poderes, del rey proceden las leyes, la administración de justicia, civil y militar.

A partir de finales del siglo XVI, la mayoría de las monarquías europeas fueron consolidando una administración. Esta se basaba en una amplia burocracia y un ejército fuerte. Ambos son profesionalizados para cuyo mantenimiento se desarrollaron sistemas.

 

A pesar de su poder, las monarquías absolutas nunca pudieron aspirar un ejercicio ilimitado. No obstante las afirmaciones de algunos teóricos.


El absolutismo europeo.

A pesar de que el absolutismo fue tendencia generalizada en Europa. Con excepción de los países bajos, suiza o algunas repúblicas italianas, revistió distintas formas. Dependiendo de su tradición histórica y de sus estructuras económicas y sociales.

En España, la monarquía de los Austrias tendió a un creciente autoritarismo. Tanto en la época de Carlos I y Felipe II como con sus sucesores. Sería la nueva dinastía borbónica la que, a principios del siglo XVIII, instauró un centralismo copiado de Francia.

En Inglaterra, la monarquía había avanzado en el sentido de centralización y unificación. Aprovechando así, el poder espiritual y económico que le confirió la ruptura de Roma.

En Francia, la dinastía instaurada por Enrique IV de Borbón en 1589. En medio de la religión, también tendió a la concentración de poderes y al control burocrático de la administración. Como en Inglaterra estas pretensiones chocan, desembocó una guerra civil de la Fronda. En este caso la monarquía salió victoriosa del conflicto y su poder se reforzó. Se convirtió en el más conspicuo representante del absolutismo europeo.


El fin del absolutismo.

A finales del siglo XVIII, las revoluciones americana y francesa marcaron el comienzo de la nueva era. Las aspiraciones de la nueva clase social burguesa, cuyo creciente poder económico no correspondía con su mediocre posición social. Determinaron la crisis de los Estados absolutistas, que se asentaban sobre unas estructuras socioeconómicas ya caducas.

Poco a poco, en un proceso lleno de altos y bajos. Las monarquías europeas evolucionaron hacia sistemas parlamentarios y constitucionales. En España, el fin definitivo de la monarquía absoluta correspondió con la muerte de Fernando VII (1833).

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