¿Por qué los gatos le temen al agua?

Los gatos son animales serenos, rara vez se prestan a dar de sus emociones. Moja a un gato, y probablemente experimentaras el abandono total de parte de él, pasa de ser un gatito dócil a un molino de garras, dientes y pelos volando.

Los Mogwai, otra especia que desarrolla ansiedad cuando está expuesta al agua. Warner Bros.

De acuerdo con el Ph.D., John Bradshaw, director fundador del Instituto Antrozoología en la Universidad de Bristol y autor de Cat Sense (Sentido del gato,) se trata más de una fobia que solo una cuestión de pelos: Puede que los gatos tengan un miedo ancestral al agua. «Los gatos domésticos descienden de los gatos salvajes árabes,» dice. «Sus ancestros vivían en un área con muy pocos cuerpos de agua grande. Nunca tuvieron que aprender a nadar. No había ventaja de ello.»

 

El desagrado de los gatos hacia el agua va más allá de la sensación física de ser mojado. De acuerdo con Shaw, una capa aceitosa no derrama agua fácilmente, haciéndole más difícil para ellos volver a ponerse secos y calientes. Los gatos además tienden a ser ágiles y rápidos, en cambio en el agua se vuelven lentos y se sienten indefensos.

Sin embargo, no todas las especies evitan nadar. Por ejemplo, los gatos que viven cerca de la costa del lago Van en Turquía, son criados para nadar desde que son unas crías, siendo empujados por su madre. Existe también un comportamiento paradójico en muchos gatos, que se quedan perplejos mirando al grifo como si de miedo se tratara. Algunos meten sus patas en la corriente; otros comienzan a beber de él.

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Pero no es el agua a lo que el gato esté realmente interesado. «Ese patrón de chisporroteo, la luz que viene del agua, está altamente vinculado en sus cerebros como un potencial signo de presa,» dijo Bradshaw. «No es porque esté mojado. Es porque se mueve y hace interesantes sonidos. Algo moviendose es una potencial comida.»