¿Por qué a las personas les gusta pasar miedo?

Unas de las emociones fundamentales para el ser humano es el miedo. El psicoterapeuta Luis Muiño desvela las claves de esta atracción por pasarla mal con novelas, películas o series de terror.

En épocas anteriores se pueden encontrar diversas narraciones aterradoras convertida en fenómeno de masas. Como por ejemplo: desde clásicos de terror como Drácula o series como The Walking Dead hasta películas como Paranormal Activity 4, la cual recaudó más de cien millones de dólares en su estreno.

Pero la pregunta que todos nos hacemos es ¿por qué nos gusta el miedo?

De cierta forma, se trata de un miedo que se puede controlar. Basta con cerrar los ojos y el estímulo que genera el miedo se calmará, cabe destacar que es un miedo que se puede controlar, donde nosotros decidimos si lo podemos soportar o no. Todo esto sucede debido a que sabemos que ese miedo tiene un final, bien se cuando termine una película o termines de leer un libro, con lo cual sentiremos esa sensación de alivio y se debe a que nuestro cerebro se mueve buscando el placer evitando el dolor.

Uno de los factores más nombrado tiene que con la hiperactivación física, la cual explica que quienes disfrutan de tales sensaciones experimentan una descarga de adrenalina y no miedo de verdad. Nuestro mecanismo cerebral de alarma se sitúa principalmente en la amígdala, un centro del sistema límbico encargado de reaccionar entre las emociones.

Los experimentos realizados por Daniel Schacter, profesor de Psicología de Harvard, en Estados Unidos, demuestran que los pacientes con daños en esa área recuerdan la asociación de algunos de los acontecimientos y estímulos negativos, sin embargo, no perciben ningún efecto emocional. Por lo que cuando se activa genera reacciones fisiológicas como el aumento de la tensión arterial.

Asimismo puede llevar a una liberación de catecolaminas, grupo de neurotransmisores donde se encuentra la adrenalina y la dopamina y además es responsable de la sensación de euforia que experimentamos por pasar un mal rato.