Orígenes y desarrollo del alpinismo.

El deseo de conocimiento y el afán por afrontar nuevos retos han conducido al hombre a escalar los picos más altos de la Tierra. Conquistadas las cumbres de los Alpes, primero, y del Himalaya, después, el desafío continúa. La montaña sigue ejerciendo una fascinación sin igual sobre deportistas de todo el mundo.


Origen y desarrollo.

A pesar de la atracción que han ejercido sobre siempre en él. Hasta la fecha relativamente reciente, y contadas las excepciones, el ser humano rehuyó las altas montañas. Se debe llegar hasta renacimiento para encontrar testimonios que avalen un interés real por las cumbres. Se puede considerar a Dante como el padre espiritual del alpinismo. Además, se sabe con certeza que Petrarca alcanzó la cumbre del Mont Ventoux en 1336. Leonardo da vinci, que probablemente ascendió hasta el monte Bo. Los suizos merecen una mención particular, pues, Conrado Gesner y Josias Simler (XVI), el primero iniciador de la literatura alpinista y el segundo gran estudioso y descriptor de los alpes. 

El moderno alpinismo, no comenzó a desarrollarse hasta el siglo XVIII. Cuando el interés científico y el incipiente turístico convirtieron Chamonix en el primer centro montañero de la historia. El guía Jacques Balmat alcanzó la cumbre del Mont-Blanc (4.810 m), junto con el doctor Paccard, en el año 1786. Un año después lo hizo el naturista H. B. de Saussure. La afición por el alpinismo fue aumentando y se multiplicaron las nuevas conquistas. 

Paralelamente, fueron surgiendo las primeras asociaciones. En 1857 se fundó en Londres el Alpine Club, que editó la primera revista especializada. Pocos años después se crearon sociedades semejantes en Austria, Suiza, Italia y Francia. En España apareció en el año 1876, el Centro de Excursionistas de Cataluña.

A lo largo de la primera mitad del siglo XX, el alpinismo continúo su evolución. En el ámbito español cabe reseñar la conquista del Naranco de Bulnes, hazaña debida a Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa y al guía Gregorio Pérez el Cainejo.

Después de la Primera Guerra Mundial un grupo de aficionados de Munich teorizaron sobre la medición de la dificultad de la escalada. Estableciendo para ello un baremo que permite su clasificación en 6 grados, desde la escalada fácil, hasta la extremadamente difícil. En la década de los 30 se ascendieron el Cervino, las Grandes Jorasses y el Eiger por su cara norte. Las vías pendientes en el macizo alpino fueron definitivamente vencidas.


Conquista del Himalaya.

A mediados del siglo XX quedaba pendiente la máxima empresa alpinismo, la conquista del ingente conjunto orográfico del Asia Central, que termina en el Himalaya. Las principales cimas superan los 8000 metros. Sólo fue posible gracias a la perfecta organización de las expediciones, a la eficaz ayuda de los sherpas. Además de las mejoras técnicas y al espíritu de equipo. 

Los esfuerzos de las distintas expediciones se centraron en el Everest (8848 msnm), la madre de todas las montañas. desde la década de los 20 se había llevado a cabo varios intentos de exploración y conquista. La expedición de 1921 halló la vía de aproximación e inició la ascensión por el Tíbet. Un año después se alcanzaban los 8321 metros con ayuda de oxígeno.

Fueron los ingleses quienes, en 1924 protagonizaron otra tentativa. Somerwell, en solitario, coronó los 8575 m. Es posible que Mallory e Irvine, que no regresaron, llegarán a la cumbre, pues la última vez que se les pudo ver se encontraban a 8604 m. Continuaron los intentos en 1933, 1936 y 1938, siempre que malos resultados. Entre tanto, los franceses Herzog y Lacheünal consiguieron ascender hasta la décima cumbre del Himalaya, el Annapurna (8080 m).

En 1951, Shipton dirigió una nueva expedición al Everest, esta vez de mero reconocimiento, para hallar una vía distinta de acceso por la vertiente meridional. La entrada septentrional se encontraba cerrada, tras la conexión del Tíbet con la República Popular China.

En 1953 partió la expedición del coronel inglés John Hunt, la undécima efectuada hasta entonces. Dos de sus miembros, los que se encontraban en mejores condiciones físicas, el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tensing Bhutia, lograron coronar la cima el 29 de mayo. El hombre había tocado el techo de la Tierra.


Alpinismo actual.  

AL concepción del alpinismo actual es ligeramente diferente a la de épocas anteriores. Las cimas superiores a 8000 metros y la mayoría de los grandes picos han sido conquistados, por lo que se necesitan nuevos retos. Las posibilidades son variadas, fundamentalmente dos caminos:

1. El ascenso de montaña de escasa altitud, pero enorme dificultad técnica.

2. La apertura de nuevas vías en picos ya hollados.

Paralelamente, ha sido tomado cuerpo en el mundo alpino que reivindica el espíritu originario de la actividad. La escalada libre como el método idóneo para ellos.

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