Los cometas: un espectáculo que puede ofrecer el cielo.

Uno de los espectáculos más bellos qué ofrecen los cielos es el de los astros con cola que surgen de vez en cuando, muchas veces de forma inesperada. Sin embargo, aunque tiene proporciones gigantescas, los cometas están formados por muy poca materia. Son de densidad bajísima y, habitualmente, son astros de escaso brillo, difuminados y poco luminosos. Babinet los llamó la nada visible.

Desde la antigüedad.

En la antigüedad, los cometas eran considerados signos enviados por los dioses para anunciar a los hombres la proximidad de algún desastre. Los romanos afirmaban que en algunas ocasiones los cometas no eran otra cosa que el alma de un gran hombre, que escapa del cuerpo en el momento de su muerte. El terror de los cometas sobrevivió a la Edad Media y a buena parte de la Edad Moderna.

No todo el conocimiento antiguo acerca de los cometas eran supersticioso. En tiempo de los griegos hubo astrónomos que se interesaron por la naturaleza física de los cometas e intentaron explicar sus movimientos de acuerdo con las teorías científicas y filosóficas de la época.

Los documentos más antiguos sobre cometas datan del III milenio a. C. Aristóteles y Ptolomeo creía que eran exhalaciones de la atmósfera terrestre. Séneca fue el primero que lo definió como cuerpos celestes autónomo. Regiomontano me dio en 1472 el diámetro angular de los cometas, y las primeras mediciones de distancia las llevó a cabo Tycho Brahe en 1577. Concluyendo que el Cometa por el observado Tenía que estar por lo menos a 230 radios terrestres y moverse fuera del radio de atracción de la Tierra.

Pasaron aún varias décadas hasta que la idea del origen no terrestre de estos fenómenos se impuso. En 1682 E. Halley consiguió probar que el cometa que se observó ese año era el mismo de 1682, 1531, y 1456, asignó a ese objeto llamado luego cometa Halley. Una órbita elíptica alargada alrededor del sol, con un período de revolución de 76 años. Su predicción de que el Cometa volvería en 1758-59 se cumplió. Desde entonces Los Cometas fueron considerados como Astro que se mueven bajo el influjo del sol, al igual que los planetas.

Tras la invención del anteojo y el surgimiento de la astrofotografía a finales del siglo XIX, aumentaron las cifras de descubrimiento. Desde el principio de nuestra era hasta el siglo 17 se descubrió por término medio un cometa cada cuatro años. En la actualidad hay que contar con una media al año de 5 descubrimientos de Cometa y 4 observaciones de cometas periódicos ya conocidos.

Nomenclatura de Los Cometas.

A los cometas se le adjudica una denominación provisional de acuerdo con el número de orden de su descubrimiento dentro de cada año. A la cifra del año se le agrega una letra latina (A, B, C). El Cometa recibió además el apellido de su descubridor. Cuando es descubierto de forma simultánea e independientemente por más de una persona, se utilizan nombres múltiples.

Una vez que la oficina telegráfica de la unión astronómica internacional ha hecho pública la comunicación de un descubrimiento, no se atiende ninguna otra comunicación posterior a efectos denominativos. Una vez que se dispone de elementos orbitales definitivos, se rebautiza el cometa que ya no se ordena dentro de cada año por la fecha de descubrimiento sino por la fecha de su paso por el perihelio, para lo cual se utilizan números romanos.

Estructura de un cometa.

El núcleo de un cometa se puede observar telescópica mente en el interior de la cabeza de aquel como una forma de tipo estelar. El diámetro sigla entre 1 y 100 kilómetros y su masa Entre 10^14 y 10^18 g. Se compone de partículas de polvo piedra meteorito férreos y hielo.

Las partículas del núcleo de un cometa pueden distinguirse aún más por efecto de choque moto o por la acción de la radiación solar. A su paso por el interior del sistema planetario. Se evapora una parte de la materia y se forma alrededor del núcleo en especie de nube de gas llamada cabellera, mezcla con granos de polvos meteoritos.

La cabellera, que muestra un aspecto nebuloso y difuso, contiene componentes moleculares han sido formados por carbono, hidrógeno, hidrógeno y oxígeno, en parte cargados eléctricamente. Mientras que el núcleo que así sólo se puede observar a la luz solar reflejada, la cabellera emite una luminosidad de resonancia al ser excitados por la radiación solar. Esto hace que el brillo de La cabellera aumente más rápidamente por la disminución de la distancia al sol de lo que lo haría si sólo hubiese reflexión.

En época de erupciones solares, se ha comprobado muchas veces aumento brusco en el brillo de los cometas. Así pues la magnitud de los cometas guarda también relación con la actividad solar y con los números relativos de manchas. En ocasiones se produce en el núcleo verdaderas explosiones que vienen a reforzar la cabellera.

Órbitas de Cometas.

La trayectoria de un cometa alrededor del sol es un elipse, general muy alargada, una parábola o una hipérbole. Un cometa de órbitas parabólicas e hiperbólicas sólo puede ser visto una vez. Ocurre lo mismo con los cometas cuya órbita de un elipse esta inmensa y hace falta varios millones de años para recorrerla.

Existen cometas que describen helix es lo bastante pequeña como para aparecer regularmente: son los llamados periódicos o cometas de período corto, que pertenecen al sistema solar y sus apariciones o perihelio ocurren regularmente. El más conocido de ellos es el mencionado cometa Halley, observadores de la antigüedad.

Los cometas sólo se hacen visibles cuando penetran en la región interior del sistema Planetario, es decir, como mínimo en el espacio interior de Júpiter. Puesto que su órbita suelen superar con mucho Esa región, el único trozo de órbita que se puede estudiar en mucho de los cometas recién descubierto de un tramo corto cerca del perihelio.

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