Lo que deberías conocer sobre el calendario.

El calendario constituye un sistema de medición del tiempo, a partir de su división en años, meses y días. Está basado en fenómenos astronómicos de carácter cíclico; por lo tanto dependiendo del ciclo que se considere, existen diferentes modalidades. Surgido a partir de la necesidad del hombre de organizar la vida civil, el origen del calendario es esencialmente agrícola.


Calendario solar, lunar y lunisolar.

Existen tres tipos fundamentales de calendario:

1. El solar.

2. Lunar.

3. Lunisolar.

El primero está basado en la rotación aparente del sol alrededor de la Tierra, el denominado año Trópico, cuya duración es de 365.242 días. Es el sistema que sigue el calendario juliano.

En el calendario lunar la base para la medida del tiempo es el curso de la Luna. El año consta de 12 meses de 29 o 30 días a los que se le añade un mes periódicamente, de manera que el total de día es de 354. Como un ejemplo de esta forma de computar el tiempo puede mencionarse el calendario musulmán.

El calendario lunisolar de una característica de los dos anteriores. Se otorga el año la misma duración que el solar, pero los meses siguen, de manera aproximada, las lunaciones. Este tipo de cronología fue el adoptado por los babilonios, que establecieron años de 12 y 13 meses, denominado en este último caso embolistico. Cada 19 años se producía la coincidencia con el calendario solar, durante este período de tiempo existían 7 años embolistico. El calendario judío, el griego antiguo, el indio o el chino quedan incluidos también en esta modalidad.

Los calendarios mayas y aztecas tienen una mención, aparte de gran complejidad. Estos combinaban el año solar de 360 días más 5 días suplementario, además de un año sagrado compuesto por 260 días.


Calendario juliano.

Esta forma de medir el tiempo, ideada por el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría. Fue implementada en Roma por Julio César en el año 46 a. C. El nombre de algunos meses (septiembre, octubre, noviembre y diciembre) procedían de la denominación del Antiguo calendario Romano introducido hacia el siglo VII a. C.

En el calendario Romano, el año comenzaba el primero de marzo, constaba de 304 días y 10 meses. Posteriormente, se añadieron dos meses, más enero y febrero. Dado que los meses tenían 29 o 30 días, se hacía necesario intercalar un mes suplementario, aproximadamente cada segundo año. La designación de los días resultaba confuso puesto que se contaba hacia atrás a partir de 3 fechas:

1. Las calendas, primero de mes.

2. Los idus, mediados de mes, que caían en el día 13 o bien en el día 15.

3. Las nonas, el noveno día antes de los idus.

El calendario juliano partida de un error  básico, puesto que suponía una duración del año Trópico de 365,25 días cuando en realidad es de 365,242 días. Existía por tanto, una pequeña desviación de 0,0075 días por año, equivalente a 7,5 días cada 1000 años.


Calendario gregoriano.

En 1582, el papa Gregorio XIII, reformó el calendario juliano, que pasó a denominarse a partir de entonces calendario gregoriano. Las estaciones fueron restablecidas tomando como referencia el ciclo solar vigente en el año del Concilio de Nicea (325).

En dicho año se había fijado las reglas del cómputo eclesiástico. La duración del año trópico o se hizo coincidir con el año civil. El calendario gregoriano fue dividido en siete meses de 31 días de duración (enero, marzo, mayo, julio, junio, septiembre y noviembre). Cuatro meses de 30 días ( abril, junio, septiembre y noviembre) y uno de 28 o 29 días (febrero).

Asimismo, se decidió que, a partir de entonces todos los años múltiplos de cuatro serían bisiesto. No obstante de los años terminados en dos ceros, denominados años seculares, únicamente serían bisiestos aquellos cuyo número de centenas fuese múltiplo de 4.

En la actualidad el calendario gregoriano se encuentra vigente en la mayoría de los países.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *