La primera geisha mujer apareció en 1751, antes de eso, todos eran hombres.


La primera geisha mujer apareció en 1751, antes de eso, todos eran hombres.

Eran la versión japonesa de los bufones, se les conocía como Taikomochi, estos hombres atendían a los daimyo (señores feudales) desde el siglo XIII, originados de la ‘Secta Ji de la Tierra Pura del budismo’, los cuales se enfocaban en bailar. Estos hombres aconsejaban y entretenían a sus señores, algunos llegaron a ser conocidos como daboshu (camaradas), quienes además eran expertos en el arte ceremonial del té.

En el siglo XVI, pasaron a ser conocidos como ‘otogishu o hanashishu’ (cuenta cuentos), que además de contar cuentos, hacían bromas o conversaban. Eran puntos claves para las estrategias militares y batallaban al lado de sus amos.
Hubo una época de paz en el siglo XVII y los otogishu y los hanashishu no fueron más necesitados por sus amos. Pasaron de ser asesores a ser solo simple animadores.
«Geisha» significa «persona del arte», este término comenzó a emplearse en el siglo XVII. Pero fue en el año 1751 cuando la primera onna geisha (geisha mujer) apareció y causó una gran conmoción. Fue llamada Geiko (chica del arte). A finales del siglo XVIII las geishas mujeres se volvieron mayoría, tanto que a los hombres le comenzaron a llamarlos otoko geisha (hombres geisha). 
De acuerdo con Sakuragawa, el último taikomochi que queda, «los taikomochi no son muy diferentes a las geisha mujeres, quienes organizan banquetes y escenas de negocio. También poseen habilidades de canto, baile y tocar el shamisen (un instrumento de cuerda), pero los hombres se enfocan más en ser cómicos.»
Sin embargo, hay otra realidad en Japón, completamente separado de lo que significa ser geisha, donde las habilidades de conversación, las bromas y el encanto de las mujeres son sin duda confundidas con el sexo.