La historia del Ratoncito Pérez

¿A quién no le hizo ilusión alguna vez la llegada del Ratón Pérez al perder un diente?. Es una linda tradición llena de magia para los niños, con el ritual de colocar el diente bajo la almohada.

Este cuento se inventó con el fin de mitigar el trauma y el dolor produce la caída de un diente. A este personaje no solo se le conoce como Ratón Peréz, sino que también se le conoce por el Hada de los Dientes. Estos transforman el diente caído en un obsequio.


¿De donde viene la tradición?

Fue creado por el jesuita Luis Coloma cuando el joven rey alfonso XIII perdió un diente a los 8 años. Para calmarlo, imaginó un cuento con dicho personaje que vivía dentro de una lata de galletas en una confitería de Madrid.

Desde entonces la leyenda fue creciendo y extendiéndose en un personaje popular tanto en España como en Latinoamérica.


¿Cual es el objetivo?

1. Distraer la atención del niño de las molestias que suponen.
2. Tratar de explicar un cambio natural mediante una historia mágica.
3. Compensar el trauma de pérdida de una parte del cuerpo.
4. Evitar la precaución del niño por la burlas que puedan sufrir de otros niños e incluso adultos.

Sea cual fuere la tradición de cada casa, la magia se asoma en el portal de la sonrisa traviesa de un niño sin sus dientes de leche.


La historia del Ratoncito Pérez.

Esta es la historia de Pepito Pérez el ratón de los dientes. El vivía con su familia en la pared de un edificio, su casa no era muy grande sino más bien era un pequeño agujero, pero igual era bastante cómodo. Su familia no tenía mucho dinero, pero se querían y no le faltaba la comida. Ellos vivían arriba de una panadería y por las noche Pepito Pérez y su papá la visitaban para buscar alimentos.

Un día Pepito Perez escuchó un gran alboroto en la casa de arriba de su casa. Como era un ratón muy curioso trepó por las cañerías. Cuando llegó se sorprendió de los aparatos raros que vio, flores, cuadros, sillones y computadoras. Parecía que tenía nuevos vecinos que.

Al día siguiente Pepito Pérez volvió a subir a ver quiénes eran, porque tenía curiosidad de saber que era todo eso y para que se usaba. Así que descubrió en el piso de arriba una clínica dental. Cuando comprendió para qué servía todo eso, Pepito Pérez se entusiasmó y pensó:

El Ratón de los Dientes…

Fue así que empezó a subir todos los días a estudiar todo lo que hacía el doctor. Aprendió muchas cosas y además anotaba lo importante en una pequeña libreta.

Era muy buen estudiante y sabía que tenía que practicar, así que cada noche después de estudiar en la clínica dental, practicaba con su familia lo que había aprendido. A su madre le dejó los dientes limpios, a su padre le curó de un dolor de muela, a su hermanita le sacó un pedazo de queso.

Así fue que el ratoncito Peréz ayudando y curando los problemas de los dientes se fue haciendo famoso. Se hizo tan famoso que venían ratones de otras ciudades para que los curara. Así fue que se conoció como el Ratón de los Dientes.

El ratoncito Pérez quería ayudar a los ratones sin dientes, pero no sabía cómo. Entonces pensó, cada vez que el tenía una duda subía a la clínica dental a mirar. Así fue que observó cómo el doctor le ponía dientes a los ancianos.

Entonces dijo:

Interesante, esa es la solución. Tengo que conseguir dientes

Pasaban los días y no encontraba la solución, los dientes que tenía el doctor los hacía una fabrica y eran muy grandes. Pero un día, en la clínica fue un niño con su mamá, este tenía un dientes de leche y debajo de el crecía otro más fuerte y grande.

Entonces pensó:

“El niño no necesitará más el diente. Iré a su casa y se lo compraré“.

Así fue como lo siguió hasta su casa. Día a día lo iba a visitar para ver si se le había caído el diente. Una semana más tarde sucedió, el diente de leche se desprendió, entonces el ratón Peréz esperó a que todos se durmieran y entró en la habitación del niño.

El niño había dejado el diente debajo de la almohada porque se había quedado dormido mirándolo. Entonces el ratoncito Pérez le dejó un regalo bonito como pago por el diente.

A la mañana siguiente el niño buscó el diente y para su sorpresa encontró un regalo. Así que pronto fue a contárselo a sus amiguitos.

Fue así que a partir de ese día, todos los niños dejaron sus dientes de leche debajo de la almohada para que el ratoncito Pérez lo pase a buscar y les deje a cambio un bonito regalo.

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