La escuela de Chicago: la cuna de la arquitectura.

Todos los elementos y circunstancias que a mediados del siglo XIX, estaban convulsionando un sistema constructivo tradicional tuvieron un lugar y un movimiento de convergencia. De aquí surgió la auténtica arquitectura contemporánea: Chicago, la joven americana, a partir de 1871.


La Revolución Industrial supuso un revulsivo para la arquitectura. Se planteó la necesidad de crear un estilo nuevo, apoyado en los modernos materiales y procesos constructivos. La nueva sociedad industrial demandaba edificios para sus nuevas necesidades. Se requería un estilo que fuera también útil para la construcción de fábrica, estaciones de ferrocarril o almacenes para lo que no se tenía un modelo alguno.

Comenzó entonces un proceso de reflexión teórica acerca de cómo debía ser la arquitectura. Los ingenieros y los arquitectos empezaron a usar los métodos existentes y a doblarse a las exigencias de la función del edificio. Las formas se depuraron, se eliminaron los restos de lo histórico y se hizo especial hincapié en que los edificios reflejaban los adelantos humanos.


La cuna de la arquitectura contemporánea.

Chicago no fue sólo el prototipo de la ciudad norteamericana, sino también la primera que alcanzó una revolucionaria definición estética. La denominada escuela de Chicago englobo entonces un nuevo estilo de construcción con personalidad estética propia.

Fundada en el año 1780, la ciudad fue creciendo rápidamente no sólo en población sino en extensión. Entre 1850 y 1870 se duplicó el número de sus habitantes gracias a la industria. La zona de loop se consolida como centro terciario realizado y se van extendiendo los asentamientos residenciales para la clase media alta.

El 8 de octubre de 1871 se declaró un espectacular incendio que arrasó casi por completo. Se quemaron todos los edificios construidos según el sistema del ballon frame, consistente en un entramado de vigas de madera unidad con klaus que se levantaba sobre la estructura del cemento. Sus habitantes, emprendieron entonces una verdadera fiebre constructiva.

Sobre los restos de la ciudad se comenzaron a construir viviendas edificios, comerciales, hoteles y oficinas en los que se enseñaban los nuevos sistemas constructivos.


El rascacielos.

Una de las principales creaciones que surgieron en este fenómeno fue el rascacielo, caracterizado por tener ascensor, estructura metálica de más de tres pisos y sistema anti-incendio. Ese tipo de edificios se consideran el producto de la especialización funcional de los centros urbanos y de la ampliación de los procesos capitalistas de división del trabajo.

La construcción en altura no hubiera sido posible si años antes, en 1850, Otis no hubiera inventado los ascensores. A partir de 1875 el ascensor se convirtió en algo tan común en Chicago que los edificios que lo tenían se denominaba «elevator building». El precio de los inmuebles que contaban con él, comenzó a subir y los pisos altos se convirtieron en los más caros.


Arquitectos eminente.

El estudio del que salieron los mejores arquitectos del momento fue el del ingeniero William le Baron Jenney. Aportó la técnica constructiva el uso del hormigón armado y los esqueletos de acero. Esto permitió que los edificios contarán con grandes ventanales y crecieran asombrosamente en altura.

El edificio más importante de Lebaron es el Home Insurance building. En la que se reflejan todos sus aportaciones teóricas a la arquitectura.

Los rascacielos que crearon el modelo de la escuela fueron los diseñados por Henry H. Richardson y Louis Sullivan. Richardson estudió arquitectura en París y de regreso Estados Unidos, ganó varios recursos para diseñar edificios. Estaba especialmente interesado por el estilo romántico que conocía bien gracias a sus viajes por España y Francia.

Sullivan trabajó durante cierto tiempo con Jenney, Después pasó varios años en París. En 1881 se asoció al ingeniero Dankmar Adler, con él realizó numerosos edificios en Chicago como el auditorio en cuyo diseño aplicó las probabilidades expresivas de la materia.

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