Hábitos alimenticios, obesidad y dietas.

El organismo humano, al igual que el resto de los seres vivos, está formado por una sustancia químicas llamadas biomoléculas. Como todos los animales, debe tomar el medio externo las sustancia químicas que le proporcionarán la materia y energía necesaria. Estas sustancias son los alimentos.   

Los alimentos, a su vez, son también biomoléculas, que pueden tener origen orgánico y mineral. De origen orgánico son los glúcidos y los lípidos, que proporcionan la energía para que las células desarrollen las actividades. Poseen origen mineral el agua, donde se encuentran disueltas todas las moléculas de las células y las sales minerales. Estas son necesarias para que tengan lugar las reacciones químicas minerales.


Intercambio de alimentos.

A finales del siglo XV se produce uno de los hechos más trascendentales de la historia moderna, Europa descubre el continente Americano.  A partir de ese momento comenzó el mayor intercambio biológico, cultural y económico en la historia de la humanidad.

Los europeos descubrieron una serie de productos completamente nuevos para su paladar, como el maíz, la patata y el cacao. El maíz fue altamente apreciado por su valor energético, su fácil almacenamiento y conservación duradera. el túberculo es la única parte alimenticia de la planta de la patata, rica en almidón y vitamina C. Por su parte, el cacao, es una planta arbórea, con fruto elíptico y alargado.

A su vez, hasta américa llegaron la caña de azúcar, el café, el olivo, los cítricos, los plátanos. Árboles como el peral, el manzano, el albaricoque, el almendro, melocotonero, la higuera o el nogal. 


La obesidad.

La enfermedad metabólica más frecuente en los países industrializados. En dichas áreas, los hábitos dietéticos se han ido alejando cada vez más de las exigencias que establece la nutrición básica. Las cantidades de alimentos que se consumen exceden las necesarias. Existe un alto consumo de hidratos de carbono simples y una sensible disminución de ingesta de fibra, además del sedentarismo. 

La prevalencia de esta enfermedad en países desarrollados se sitúa entre el 15 y 30% de la población. Predomina el sexo femenino y con tendencia a aumentar con la edad. En la actualidad empieza a constatarse la aparición creciente de casos de obesidad en la infancia y la adolescencia. 

El riesgo que la obesidad entraña para la salud es indiscutible. Las personas obesas padecen con mayor frecuencia enfermedades cardiovasculares. La presencia de hipertensión es diez veces superior a la de la población de peso normal. Distintos tipos de cáncer están relacionados con el exceso de peso.


Dieta mediterránea. 

La primera causa de muerte en el mundo, en sociedades industrializadas, son las enfermedades cardiovasculares. Diversos estudios confirman que los países con menos porcentaje de infarto de miocardio se sitúa en el área mediterránea. 

Se ha demostrado que las enfermedades cardiovasculares están relacionadas con el nivel de colesterol en la sangre. Es que la forma de alimentarse influye sobre este factor. 


Desigualdad.

Uno de cada cinco habitantes del mundo en desarrollo padece hambre crónica. Situación que afecta a 800 millones de personas en África, Iberoamérica y Asia. La FAO, organismo responsable de los problemas de la alimentación y la agricultura en el mundo. Estima que la proporción de población que sufre desnutrición ha disminuido en los últimos 25 años. Pero, el número absoluto de desnutrición a aumentado.

Se calcula que entre el 10 y 15% de los habitantes del planeta se sitúa por debajo del límite crítico para supervivencia. 

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