El colonialismo, fenómeno conocido desde la antigüedad.

El colonialismo, conocido desde la antigüedad, experimentó un desarrollo a partir del siglo XV. Llevo la presencia y el dominio europeo a gran parte del planeta.

El colonialismo se puede considerar el soporte ideológico de una expansión colonial. A su vez, sería el movimiento fundador de colonias fuera del país de origen, generalmente en territorios ultramarinos por razones económicas, políticas, sociales o religiosas.

Los colonos imponen sus leyes y organización al territorio colonizado, Incluyendo a la población autóctona y son los mayores beneficiarios de la actividad económica. Este aspecto es de relación desigual entre colonizadores y colonizados es uno de los rasgos esenciales de el colonialismo. El fenómeno ha existido siempre, en la antigüedad, griegos y fenicios desarrollaron una importante expansión colonial en el

Mediterráneo.

La primera expansión colonial Europea.

En la segunda mitad del siglo 15, dos países, Portugal y España, iban a protagonizar una espectacular expansión ultramarina, pronto imitada por otros estados europeos.

Los avances en la técnica náutica, los deseos evangelizadores, la presión demográfica y los intereses económicos fueron los acicates de este fenómeno. Los portugueses, buscando una ruta directa la fuente de las especias, que el avance de los turcos otomanos hacían más difícil conseguir por las tradicionales rutas terrestres. Circunnavegaron África y llegaron a la India (Vasco de Gama 1498) y las islas de las especias a principios del siglo XVI. Los españoles intentaron lo mismo por el oeste y se encontraron con el continente americano (Cristóbal Colón, 1492).

El tratado de tordesillas, estableció una línea divisoria en el Atlántico, a 370 millas al oeste de las islas de cabo verde, entre las áreas de expansión de ambas potencias ibérica. La sanción papal a este reparto hizo que los demás países europeos lo respetaron durante cierto tiempo, pero en el siglo XVI, holandeses, franceses e ingleses decidieron competir también.

El Imperio español se basa en el establecimiento de colonias que controlan amplios territorios en América, cuyas riquezas minerales y agropecuarias se explotaron intensivamente. Tras el fracaso del sistema de encomienda que sometía la población indígena a una virtual esclavitud, se empezaron importar esclavos africanos para el trabajo en Minas y plantaciones.

Los portugueses, aparte de su Colonia del Brasil, de similares características, crear una red enclaves comerciales en las costas africanas y del océano Índico. La idea de drenar las riquezas de esos territorios a través de su punto y de monopolizar la ruta hacia las especias, convirtiendo Lisboa en el mayor centro comercial de Europa.

Los holandeses, tras desarrollar una actividad como transportista oceánicos, comenzaron a apoderarse de las colonias portuguesas. Su debilidad intrínseca y lejanía de la metrópolis hacía muy vulnerables. Pronto fundaron un imperio cuya joya la constituían las indias orientales, actual Indonesia.

Los ingleses se dedicaron desde muy pronto a hostigar con actividades corsarios y piratas el comercio y las colonias españolas en América. Especialmente en el Caribe, donde lograron conquistar y colonizar algunos enclaves. Pero su mayor expansión tuvo lugar en la costa este del continente norteamericano. Aquí, fundaron una serie de columna y que con el tiempo darían lugar a la formación de los Estados Unidos.

Los franceses se convirtieron en sus más directos competidores, tanto en Norteamérica como en el extremo Oriente. La guerra de los siete años daría la victoria y las supremas economía a los británicos.

El colonialismo.

Estás segunda potencias coloniales, A diferencia de portugueses y españoles, no establecieron un control estatal directo sobre las colonias, sino que siguieron el sistema ideado por los holandeses.

Durante el siglo XVIII se produjo la decadencia de este primer colonialismo. Las metrópolis casi nunca fueron capaces de hacer respetar el exclusivismo del pacto colonial. El liberalismo y la Ilustración criticaban las viejas ideas, desde el mercantilismo hasta la esclavitud, fuente de la mayor parte de la mano de obra colonial.

Ya se ha comentado como algunas potencias se fueron apoderando de las colonias de otra, con los ingleses como máximo beneficiarios, pero fue mucho más grave el movimiento que llevó a la independencia de las colonias inglesas en Norteamérica. En 1823, el presidente norteamericano Monroe formulaba la doctrina que lleva su nombre, que condenaba la injerencia coloniales europeas en América.

La expansión imperialista.

A finales del siglo XIX se produjo otra oleada de expansión, desde las antigüedades potencias coloniales hasta otras que querían también un puesto en el reparto. Bélgica Alemania Italia incluso Estados Unidos y Japón se hicieron con territorios coloniales. Las motivaciones eran diversas, necesidad de encontrar nuevos mercados para vender los productos industriales y abastecerse de materia prima, encontrar inversiones rentables para los capitales acumulados en las metrópolis, cumplir una misión civilizadora sobre los pueblos colonizados, mantener o acrecentar el prestigio nacional, dar salida al crecimiento demográfico.

Se resucitaron las viejas compañías comerciales y se multiplicaron los tratados de protectorados sobre nuevos territorios. Ahora no sólo se trataba de sólo obtener beneficios comerciales sino de explotar organizada intensivamente los recursos de las colonias. A veces se optaba por la colaboración con la élites indígenas, otras por administración directa por parte de la metrópoli, colonias francesas. Se produjo una carrera entre las principales potencias para extender sus dominación por todo el planeta, especialmente en el Pacífico, el sudeste asiático y África.

Las sanciones resultantes entre las potencias, derivado de la lucha por la hegemonía en el propio continente europeo, trataron de resolverse de forma diplomática, mediante las conferencias de Berlín y diversos acuerdos y tratados bilaterales.

Tras la Primera Guerra Mundial, se produjo un reparto entre los vencedores de las colonias de las potencias vencidas, Alemania y el imperio otomano. La Sociedad De Naciones asignó esto es territorio principalmente a Gran Bretaña y Francia, no como el colonialismo propiamente dichas sino mediante la fórmula de los mandatos. El resultado fue que el periodo de entreguerras, gran parte de la superficie terrestre y de sus poblaciones estaban bajo el dominio de otros países.

Los tres mayores imperios coloniales de esta época eran el británico el francés y el holandés. Países como Portugal y sobre todo España habían perdido casi todo su Colonia y sólo conservan algunos restos de su imperio. Luego estaban los países de más reciente incorporación, como Bélgica Italia Estados Unidos y Japón. Pero ya durante esta época se desarrollaron en los territorios colonizados movimientos nacionalistas.

Descolonización y neocolonialismo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, las potencias coloniales encontraron difícil mantener el control de sobre sus colonias. Comenzó movimiento descolonizador intensificado en la década de 1960 que otorgó la independencia a gran número de países.

Durante la segunda mitad del siglo XX se ha extendido un nuevo fenómeno. En los países desarrollados han aprovechado La debilidad política y económica de muchos países del Tercer mundo, para imponer una dependencia estructural de sus economías. En muchos casos controladas por las compañías transnacionales, que extraen los recursos de esos países entre invertirlos en mejorar sus infraestructuras o las condiciones de vida de la población con la complicidad de las élites autóctonas que reciben parte de los beneficios.

Este neocolonialismo, Deja los países en vías de desarrollo a Merced de economía más fuertes, originando un empobrecimiento progresivo que se traduce en la aparición de fuertes deudas externas.