El Cerebro de los Introvertidos Revela Por Qué Prefieren Estar Solos

Los rostros humanos pueden significar más para los extrovertidos que para sus contrapartes introvertidos, sugiere este estudio.

Los resultados muestran que el cerebro de los extrovertidos prestan más atención a los rostros humanos que los introvertidos. De hecho, los cerebros introvertidos no parecieran distinguir entre los objetos inanimados y los rostros humanos.

Los hallazgos pueden explicar parcialmente por qué los extrovertidos están más motivados a buscar la compañía de otras personas que los introvertidos, o por qué una persona particularmente tímida puede pasar más tiempo leyendo un buen libro que pasar el rato con amigos.

Además, el estudio le añade peso a la idea de que las diferencias neuronales en el cerebro contribuyen a la personalidad de cada individuo.

«Esto es solo una pieza más de evidencia que apoya que la personalidad de los individuos no es simplemente un concepto psicológico y abstracto,» dijo la investigadora del estudio Inna Fishman, del Instituto para Ciencias Biológicas en La Jolla, California. «Hay un fundamento más amplio para el comportamiento de las personas … implicando que hay bases neuronales para los diferentes tipos de personalidades.«

Personalidad en el cerebro

Hay muchas maneras para describir el carácter de alguien, desde hablador, ansioso, trabajador u organizado, por ejemplo. Los psicólogos han encontrado que muchas características van frecuentemente de la mano y lo han agrupado en cinco categorías principales: extroversión, neuroticismo, agradabilidad, escrupulosidad e intelectualidad.

La extroversión tiene que ver con la manera en que las personas interactúan con otras. A los extrovertidos les encanta estar rodeados de personas y generalmente disfrutan las situaciones sociales, mientras que los introvertidos son totalmente lo contrario. Estudios anteriores han mostrado que las personas que son extrovertidas tienden a ser más positivas, experimentando más sentimientos positivos y obtienen más recompensas en general.

Sin embargo, nadie había notado que los extrovertidos son más sensibles a estímulos relacionados específicamente a situaciones sociales, como los rostros.

Para averiguarlo, Fishman y sus colegas reclutaron 28 participantes de entre 18 y 40 años de edad que variaban en personalidades de introvertidos, algo extrovertidos y hasta demasiado extrovertidos. Colocaron electrodo a los sujetos y grabaron la actividad eléctrica en sus cerebros, una técnica conocida como electroencefalografía.

Los investigadores estudiaron un cambio particular en la actividad eléctrica cerebral conocida como P300. El cambio, el cual se mostró como una desviación en el electroencefalograma de la persona, puede ser provocado por ciertas tareas o por un cambio en el ambiente, tal como cuando un cuarto está muy silencioso y de repente escuchas un sonido estruendoso. La reacción del cerebro ocurre en menos de 300 milisegundos, antes de que la persona se de cuenta del cambio.

Para evocar el P300, Fishman usó un método conocido como «la tarea del bicho raro» en la que los sujetos veían una serie de imágenes muy similares, como un montón de carros azules, y de repente aparecían imágenes un tanto diferentes, como un carro rojo por ejemplo.

En este experimento, los sujetos vieron una serie de rostros masculinos y cada cierto tiempo aparecían los rostros femeninos. Además se le mostraron fotos de flores púrpuras intercaladas con imágenes de flores amarillas.

¿Rostros o flores?

Mientras más puntos tenían los sujetos en un test de extroversión, más alto era su respuesta P300 hacia los rostros humanos. En otras palabras, los extrovertidos prestaban más atención a los rostros (El P300 puede ser visto como un indicador de atención humana, o qué tan rápido sus cerebros notan que algo ha cambiado.)

No hubo una relación entre la puntuación de extroversión y la respuesta P300 hacia las flores.

Los introvertidos tuvieron un P300 muy similar tanto a los rostros humanos como a las flores.

«Simplemente no le dieron una mayor importancia a los estímulos sociales que a otros estímulos, como las flores, por ejemplo,» dijo Fishman

«Esto apoya la afirmación de que los introvertidos, o sus cerebros, pueden ser indiferentes frente a las personas. El cerebro de los introvertidos trata a las interacciones con otras personas de la misma manera que tratan a otras cosas no-humanas,» dijo Fishman a LiveScience.

Los resultados sugieren fuertemente que los rostros humano, tienen más importancia para los extrovertidos que para los introvertidos.