Dime cómo estudias y te diré qué tipo de estudiante eres

Cuando llega el momento de sentarse con los libros para prepararse para un examen, todos nos podemos llegar a estresar. Es aquí, donde empiezan a surgir nuevas manías y obsesiones que convierten el tiempo de estudio en un ritual.

Algunas personas necesitan realizar esquemas de aquello que van estudiando, otros no son capaces de aprender una palabra. Para muchos los descansos con visitas obligada a la nevera son esenciales para agarrar fuerzas y aumentar la concentración.

Por su parte, Uniplaces, ha acotado siete diferentes tipos de estudiantes.

1. El experto en copiarse.

En todos los exámenes encontramos un estudiante que en vez de estudiar, prepara los mejores trucos para copiarse. Estas técnicas van desde escribir el texto con un alfiler a ocultar copias en la manga de la camisa.

2. El que siempre está a tensión.

Las horas antes, durante y después de un examen son para este tipo de estudiante. Puede que esté así porque le preocupa la nota que obtendrá.

3. El que aprueba sin estudiar.

Lo normal es que se dediquen importantes horas de estudio al examen. Aunque la mayoría lo hace, siempre existe alguno que destina su tiempo a otras cosas más entretenidas. Mientras unos se esfuerzan, otros disfrutan la vida. No obstante, existe una versión con menos éxito de este tipo de estudiante. El que no estudia, pero presenta.

4. Los que apuestan todo a la suerte.

Este tipo de estudiantes suele prepararse para el examen, pero a la hora de la verdad se le olvida todo. El estrés y la tensión han terminado con su memoria y lo único que hace es escribir lo que recuerda. Le da igual lo que saue e incluso aprobar ya que tiene decidido que lo próximo que hará al terminar las clases es viajar.

5. El desaparecido.

En clase la mayoría de los estudiantes se conoce. Pero, siempre existe un grupo que a pesar de estar inscritos, nunca aparecen en la clase. Así, luego de cuatro meses, podrás conocerlo el día del examen.

6. Al que el tiempo le parece insuficiente.

Para ellos, las dos horas de examen son pocas, teniendo en cuenta todo lo que tienen que contar, y nunca tienen suficientes folios. Por lo que siempre piden más para desesperación de sus compañeros.

7. Los que comentan la jugada.

Al terminar un examen, lo habitual es que los estudiantes deseen despejarse un poco. Excepto aquellos que buscan comentar las preguntas y contratar sus respuestas. Este tipo de estudiantes quizás sea uno de los más odiados. Logra poner nervioso al que está más seguro de su examen y terminar de hundir a aquellos que consideraban haber aprobado.