Conoce sobre la anorexia y bulimia.

La anorexia y la bulimia son, junto con la obesidad, los trastornos más frecuentes de la conducta alimentaria. Estas enfermedades se caracterizan por presentar alteraciones repetitivas en la conducta de ingesta.

Aunque la anorexia y la bulimia se encuentran entre las enfermedades catalogadas como características de finales del siglo XX. Se descubrieron casos a estos padecimientos en el año 845. Así, ha sido relatado episodios de rechazo a alimentos, como de apetito insaciable, en príncipes enamorados que se negaban a comer. En monjas que hacían hay ayunos por penitencia, el nombre que fanfarronea van por tener el «hambre de un buey».

Sin embargo, no fue hasta el siglo XVII cuando Richard Morton realizó la primera descripción clínica de la anorexia denominada «consumición nerviosa». Más tarde en el siglo XIX, Lasegue y Gull plantearon una definición y clasificación más detallada, destacando los problemas psicológicos que subyacen mantienen este trastorno.

Generalmente, la anorexia comienza a manifestarse entre los 3 y 16 años. La bulimia la edad se retrasa hasta los 17 y 18 años. No obstante, empiezan a darse casos de anorexia entre mujeres que padecen síntomas de la menopausia.

Ser mujer y adolescente constituyen factores de riesgo para padecer alguno de estos trastornos. Condiciones potencialmente peligrosas son, un incremento rápido de peso,  la aparición de cambios corporales el culto desaforado al cuerpo y a la estética. Además, haber sufrido separación o pérdida,  o en una experiencia sexual no satisfactoria, por mencionar sólo algunos.


¿Son el mismo trastorno?

Durante mucho tiempo, la bulimia nerviosa sido considerada como una variedad de la anorexia nerviosa. Esto debido a ciertas características comunes, como la obsesión por la delgadez o el intento compulsivo de mantener un determinado peso. Sin embargo hoy en día son consideradas categorías psicopatológicas diferentes.

La anorexia se caracteriza por el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal, lo que se traduce a un peso inferior al 85% de que cabría esperar en función de la edad y la talla. El medio intenso de la obesidad determina una alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo que se exageran. Se niega el peligro que supone tan bajo peso, en el caso de la mujer, es frecuente la presencia de amenorrea, ausencia de al menos 3 ciclos menstruales consecutivos.

La bulimia consiste hartarse de comida de manera recurrente,  la persona pierde el control. Con el fin de no ganar peso, se ponen en práctica conductas compensatorias: se provocan vómito, utilizan laxantes, hacen ayuno, dietas y exceso de ejercicio. En quienes padecen este trastorno la autoevaluación está tremendamente influida por el peso y la silueta corporal.

Los individuos afectados de bulimia suelen presentarse con cierta frecuencia alteraciones del estado de ánimo, depresión, trastorno, distímico y ansiedad. Asimismo, se ha observado casos de dependencia y abuso de alcohol y estimulaciones en una gran parte de estos enfermos. En cuanto a complicaciones físicas además de problemas en el esmalte dental, cicatrices y callos en las manos pueden aparecer arritmias cardíacas, desgarros esofágicos, entre otros.


Tratamiento.

Tanto la anorexia como la bulimia son trastornos complejos en los que se ven implicados numerosos factores. Entre ellos el peso corporal, conducta de ingesta, conductas purgativas, imagen corporal factores cognitivos.

Su tratamiento requiere un equipo multidisciplinario que aborden los aspectos sociofamiliares. Además, psicológicos, psiquiátricos, conductuales y las repercusiones biológicas que provocan estas patologías. Bajo este marco se aplican diferentes programas de intervención. Psicoterapia individual, grupal, monitorización de comida y su conducta relacionadas.

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