Conoce sobre el arte cinético.

A lo largo de la historia, los artistas han intentado reproducir el movimiento en su obra. Carros al galope en el arte asirio,  mujeres bailando en el egipcio, atletas corriendo y saltando en el griego. Sin embargo, hasta el siglo 20 no se incorporará el arte del movimiento real.


La palabra cinético proviene del griego kinesis, que significa movimiento. Fue un término muy usado en el lenguaje científico del siglo XIX, de dónde lo tomó el arte contemporáneo para definir una obra en la que el movimiento está presente de forma real o aparente.

Los antecedentes de estos dos estilos se pueden rastrear a lo largo de toda la historia. Quizás lo más directos sean la marioneta y los autómatas, los trampantojos barrocos, sobre todo, los dibujos animados y el cine.


Las vanguardia histórica y el arte cinético.

El arte cinético hunde sus raíces en las vanguardias históricas. La primera hora tridimensionales incorporar un movimiento real se realizaron de 1912 a 1925, inscritas dentro de la propuesta del dadaísmo y el constructivismo ruso. De hecho la primera vez que se empleó el calificativo fue en 1920 en el manifiesto realista de los constructivistas Gabo y Pevsner. Ellos lo definieron como:

«La construcción de alguna forma o imagen el espacio mediante el movimiento real».

Uno de los primeros en integrar el movimiento en la obra de arte fue el dadaísta Marcel duchamp. En los años veinte realizó, junto al pintor y fotógrafo Man Ray, una máquina motorizada compuesta por placas circulares con dibujos de espirales. Estos al girar parecían formar círculos concéntricos continuos.


Los móviles.

Fue durante el que bautizó la obras de Alexander Calder, expuso el año 1932 en París y Nueva York, con el término de móviles. Se trataba de esculturas realizadas con varilla de las que colgaban placas metálicas planas, pintadas con los colores primarios, rojo amarillo y azul. Se movían gracias a Pequeños motores eléctricos o manivelas que podían accionar los visitantes a la muestra.

Poco después, el escultor descubrió que la presencia de los motores perjudicaba el lirismo de sus obras y refuerzos de tu yendo por el soplo del aire. Así, las placas giraban a la velocidad diversa, componiendo una especie de contrapunto de movimiento. Desde el punto de vista técnico implicaba un sutil estudio del centro de gravedad de la escultura, estableciendo un delicado juego de relaciones entre las formas y los colores de los elementos.


La Bauhaus.

Dentro de la investigación sobre el cinetismo de la Bauhaus alemana, se inserta la obra del húngaro Moholy-Nagy. El tratado de integrar en sus creaciones la técnica de la pintura,  el gráfico del dibujo, el volumen de la escultura, el movimiento del cine y la transparencia de la luz, para crear un arte total reconciliarse sentimiento y razón.

Inventó el sistema rotativo de proyecciones con colores combinante, al que llamó modulador y Licht Requisito. Consiste en una máquina experimental con movimiento real,  donde el Metal, el vidrio, el plexiglás y una bombilla de colores expresaban de forma inédita el espacio y el tiempo.


El op art.

En los años 50, el término cinético se cargó de nuevas connotaciones, basada en la geometría y en la ambigüedad de la percepción.

Se siguieron creando obras a las que se incorpora el movimiento real, pero al mismo tiempo se experimentó con fenómenos óptimo que crearán movimientos virtuales y efectos ilusionario en el espectador. Para conseguirlos, el op art, se apoyó por completo en los recursos pictóricos. Con ellos el cuadro parece expandirse y contraerse, avanzar y retroceder. Hay parte que simulan girar, surgir o desaparecer del Lienzo.


Fenómenos ópticos.

Entre los fenómenos ópticos más empleados por los artistas op, se encuentran las estructuras periódicas, las alteradas, el movimiento consecutivo los efectos de irradiación y la difusión.

El efecto tornasolado, los contrastes simultáneos y sucesivos de colores, su mezcla óptica. Además de la impresión de movimiento, pueden producir una sensación de malestar que proviene de la incapacidad del ojo en mirar fijamente el espacio ilusorio que sugieren.