Barry J. Marshall: El doctor que tomó una bacteria infecciosa para resolver un enigma médico

El Dr. Barry J. Marshall estaba convencido que la bacteria H. pylori causaba úlceras estomacales, pero nadie le creía. Y como era ilegal probar su teoría en humanos, se tomó la bacteria el mismo, desarrolló úlcera a los días, se trató con antibióticos, y así se ganó el premio Nobel.

Por años un doctor de la costa oeste de Australia vivió el horror que le causaban las úlceras a sus pacientes, a muchos de ellos tuvieron que quitarles el estómago sino sangraban hasta morir, sufrían demasiado. Ese médico, un internista llamado Barry J. Marshall, estaba ya atormentado porque él conocía un simple tratamiento para las úlceras, que para ese entonces afectaba al 10% de los adultos.

En el año 1981 Marshall comenzó a trabajar con Robin Warren, un patólogo que dos años antes descubrió que el estomago podía ser fuertemente invadido por una bacteria llamada Helicobacter pylori. Haciendo biopsias a sus pacientes con úlceras y cultivándolas en un laboratorio, Marshall encontró no solo úlceras sino también cáncer estomacal por culpa de esta infección. Se dio cuenta que la cura era simple y ya estaba disponible: antibióticos. Pero muchos gastroenterólogos no creían en esto, aferrados a la idea de que las úlceras eran siempre causadas por estrés.

Sin posibilidades de hacer sus estudios con ratones de laboratorio (debido a que el H. pylori solo afecta a primates) y además era ilegal hacer experimentos en humanos, Marshall se desesperó. Finalmente decidió hacer el experimento con el único humano éticamente posible: él mismo. Él preparó algo de las H. pylori agitadas en un caldo y se lo bebió. A los días desarrolló gastritis, el precursor de una úlcera, comenzó a vomitar, su aliento comenzó a apestar y se sintió enfermo y exhausto. Volvió al laboratorio y se hizo una biopsia a su propio estómago, cultivando H. pylori y probando de forma inequívoca que la bacteria fueron la causa de sus úlceras.

Por su trabajo con las H. pylori, Marshal y Warren compartieron el Premio Nobel del 2005. Hoy en día el estándar de cuidado para las úlceras es el tratamiento con antibióticos. Y el cáncer de estómago que una vez fue de las formas más comunes de tumores malignos, están casi desaparecidos del mundo.