El acero, origen y clasificación.

El acero es una aleación de hierro y carbono. Los aceros pueden contener otros elementos, debido al propio proceso de obtención. Estos elementos secundarios son el silicio, el magnesio, el fósforo, el azufre, el oxígeno, hidrógeno y nitrógeno. Asimismo, existen a menudo pequeñas cantidades de metales, como el cromo, cobre y níquel para su fabricación.


Historia del acero.

A medida que los pueblos fueron desarrollándose, adquirieron conocimientos sobre la obtención del hierro. Pudiendo emplear este material para la construcción de armas y herramientas.

Según se desprende del alto contenido de níquel de los primeros objetos de hierro encontrados. El metal utilizado procedía de meteoritos. Los primeros vestigios de hierro aparecen en Asia menor y probablemente corresponden al pueblo de los cálices. Importante muestras del desarrollo que alcanzó el trabajo del hierro en la antigüedad son los objetos que poseía el Rey Sargón II.

En el ámbito europeo la Edad del Hierro inició en el siglo X a.C. y se prolongó hasta el III a.C. Se encuentra bien documentada en Alemania, gracias al hallazgo de numerosas puntas de lanzas y hachas.

La técnica de la siderúrgica progresa con rapidez en las regiones en las existian materiales de hierro. Habían habitualmente, el mineral de hierro, una vez lavado y tostado, era fundido con carbón vegetal en hornos de barro o piedra.

En la etapa final de la Edad Media, se idearon fuelles movidos hidráulicamente y se construyeron hornos de paredes. Surgiendo así, los hornos de fosa. En los hornos perfeccionados se obtenía un producto que, una vez eliminada la escoria, se forjaba directamente.

Eran bastantes mayores que los nódulos conseguidos en los hornos primitivos. Resultando entonces insuficiente la fuerza muscular para trabajar en las piezas de hierro. Por lo que se recurrió a la energía hidráulica para accionar el martillo.

El gran cambio que ocurrió trajo consigo la introducción de un alto horno térmico, que fue un rendimiento térmico más perfecto.

En nuestros días la mayor parte del acero se sigue fabricando con ayuda de los procedimientos Siemens-Martin y Thomas. Continúa en aumento la producción de acero por el proceso de oxígeno insultado. Dentro de este mismo sistema quedan incluidos diversos métodos designados con el nombre de sus inventores.


Clasificación de los aceros.

Según la euronorma 20-60. Los aceros se clasifican por su composición química y por su aplicación. En función de la primera de estas características resultan tres grupos:

1. Aceros sin alear.

2. Aceros semi aleados.

3. Aceros aleados.

La clasificación de los aceros por su utilización permite distinguir dos grupos aceros comunes y de calidad y aceros nobles. Los aceros sin alear y semi aleados se consideran aceros comunes y de calidad.

Con frecuencia, los aceros se dividen según su aplicación inmediata. Así, se habla de acero para la construcción, acero para armar, acero par las herramientas, entre otros…

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