¿A qué se debe la necesidad de vengarse?

En algunos países se han promulgado leyes para frenar la llamada «venganza porno».

Recientemente fue viral en la red social YouTube un vídeo revanchista subido por Kyle Boggess, un joven que quiso sorprender a su novia por el día de los enamorados. En dicha grabación la novia salía sentada en el sofá con los ojos vendados, mientras que la pareja le entrega un regalo, el cual era una carpeta de plástico y con un folio en su interior. Cuando la chica se quita la venda, encuentra una impresión de los mensajes que ella había intercambiado en una web de citas con otro hombre, que resultó ser en realidad su novio. El vídeo incluye a Boggess diciéndole «vas a ser famosa». Al día siguiente el amante despechado subió la escena en YouTube.

Esto a llamado mucho la atención de varios países como Reino Unido y Estados Unidos tanto así que han promulgado leyes para frenar la llamada Porn Revenge, los videos sexuales grabados en la intimidad y difundidos cada vez en mayor número por parejas despechadas.

En los experimentos psicológicos que se realizan a cierta cantidades de personas, son realmente aprovechadas, debido a que algo ocurre en la vida real, el papel de los que disfrutan la venganza es esencial para frenar y neutralizar a las personas egoista. Es por ello, que a pesar de lo que evoluciona a la sociedad, seguimos deleitándonos con historias de resarcimientos ejemplares.

En el libro Monster Show, Una historia cultural del horror, el historiador de cine David J. Skal recuerda, el sorprendente paralelismo que existe entre las historias que desarrollaba la cultura popular de la Edad Media y la Imaginación. En estos tipos de narrativa se hace contemplar la represalia sobrenatural de las víctimas. El consumidor de la historia recibe su catarsis  y libera el rencor que se ha acumulado.

Otras investigaciones señalan las repercusiones en nuestro cerebro, un estudio realizado por la neuropsicóloga Tania Singer, del Instituto Max Planck en Alemania, demostró cómo disminuye la empatía hacia una persona de la que sabemos que a sido injusta y que merece un castigo. Eso explica el por qué podemos ver historias de represalias sin sentir lástima.