¿Usamos el 10% de nuestro cerebro?: mito o verdad

Son muchos los mitos que rondan, pero este es uno de los más interesante.

El cerebro humano es realmente complejo. Es la fuente de todos los sentimientos humanos, comportamientos, experiencias, así como el depósito de la memoria y la autoconciencia. Por lo que se supone que el cerebro sigue siendo un misterio en sí mismo.

Según los neurólogos, utilizamos casi el 100% del cerebro en todo momento. Pero muchas personas siguen pensando que no empleamos más de una décima parte. Sin embargo, las resonancias magnéticas y las tomografías indican lo contrario.

Origen del mito.

Muchos atribuyen, erróneamente, este mito a Albert Einstein, otros consideran que se tergiversaron las palabras de William James. Pero James escribió en su libro “The energies of men” que hacemos “uso solamente de una pequeña parte de nuestros posibles recursos mentales”. Lo que dio lugar a que autores posteriores redujeron esta frase a la leyenda de que tan solo usamos un pequeño porcentaje.

Según el experto Pablo Irimia

“No todo el cerebro está formado por neuronas, las cuales representan en 10%. También tenemos otros tipos de células que sirven de soporte para el buen funcionamiento de las neuronas y el cerebro. De ahí, que el porcentaje de neuronas haya podido ser confundido con la capacidad cerebral empleada”.

En pleno rendimiento, el cerebro, en estudios de imagen de personas. Se ve que unas áreas están más activadas que otras, pero eso no quiere decir que las que no aparezcan iluminadas no estén funcionando.

Hay áreas del cerebro que funcionan de una forma más activa. Por lo que los científicos no entendieron durante mucho tiempo el propósito del abultado lóbulo frontal. Si se dañaban no había déficits motores o sensoriales, concluyendo que no eran de utilidad.

Si la afirmación se refiere al 10% de las regiones del cerebro es fácil de refutar. Es decir, una pequeña acción como abrir y cerrar el puño requiere de la participación de más del 10% del cerebro. El cerebro permanece ocupado incluso cuando no hacemos nada. Tiene que controlar funciones inconscientes como la respiración.

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