Somos más felices cuando estamos ocupados, pero estamos programados para ser perezosos.


Somos naturalmente más felices cuando nos mantenemos ocupados, pero estamos programados para ser perezosos.

Ser forzado a esperar 15 minutos las maletas en el aeropuerto nos deja a muchos de nosotros miserables e irritados. Pero si pasamos ese mismo tiempo caminando de un lado a otro buscando nuestras maletas seremos mucho más felices. 

De acuerdo a Christopher Hsee y sus colegas, somos más felices cuando estamos ocupados pero desafortunadamente nuestro instintos nos obligan a ser flojos. A menos que tengamos una razón para estar activos, escogemos hacer nada, un vestigio evolutivo se asegura de que preservemos la energía.

Considerando el primer estudio de Hsee. Su equipo le ofreció a 98 estudiantes a que escogieran entre entregar una serie de cuestionarios donde su ubicación estaba a 15 minutos caminando o llevarlos afuera de la habitación y luego esperar 15 minutos. Al final de cada tarea se les daría una barra de chocolate del mismo o distinto sabor como premio.

Si se ofrecía la misma barra de chocolate en ambas tareas, entonces la mayoría de los estudiantes (68%) escogía la opción de esperar afuera. En contraste, si eran chocolates distintos (negro vs. blanco) entonces la mayoría (59%) escogía la opción de caminar 15 minutos.

Por lo que Hsee concluyó que el instinto de los estudiantes era ser flojos, pero cuando se les daba una excusa especial para caminar más, la mayoría de ellos escogería la opción difícil independientemente del premio.

Cuando se les preguntó luego, los estudiantes que tomaron la opción de caminar reportaron sentirse significativamente más felices que los estudiantes perezosos, lo que le dio consistencia a la teoría de Hsee de que somos más felices cuando estamos ocupados.