Síntomas sobre la adicción a la comida

Tenemos que comer para vivir, eso es un hecho básico. Nos gusta comer alimentos que se encuentren bien preparados, y que tienen buen gusto. Sin embargo, para un adicto a la comida, su obsesión va más allá de disfrutar de una buena comida. La obsesión de comer, se apodera de su vida.

Los adictos a la comida, se encuentran atrapados en una obsesión que no pueden controlar. Cuando no se encuentran comiendo, ellos están pensando en la próxima merienda, experimentando antojos. No todos los adictos a la comida tienen bulimia, la cual se caracteriza por el consumo de grandes cantidades de comida y la eliminación de los alimentos a través de vómitos o laxantes. Las personas con anorexia pueden ser adictas a la comida también, pero hacen todo lo posible para no comer. 

Estos son algunos de los síntomas sobre la adicción a la comida:

1. Antojos a pesar de estar saciado.

No es poco común sentir antojos, incluso después de consumir una comida satisfactoria. Pero los antojos y el hambre no son la misma cosa.

Esto no significa que se tiene un problema. Pero si sucede con frecuencia y es difícil de controlar el impulso. Podría ser el indicador de que hay algo que anda mal. Este antojo no tiene nada que ver con la necesidad de energía, sino con el cerebro pidiendo que se consuma algo que libere dopamina. 

2. comer más de lo que se pretende.

El pensamiento de “no me hará daño”, es muy común en cualquier persona que intente seguir una dieta.  Es que la idea de fondo es cierta, una porción no es nociva. Se puede comer postres con moderación, no hay ningún problema. 

Sin embargo, para algunas personas no existe dicha frase. Una porción puede terminar transformándose en algo grande. Es un fenómeno de todo o nada, común a todos los adictos.

3. Sentirse excesivamente lleno.

Se se da lugar ante un antojo, se comienza a comer hasta la saciedad. Pero el mecanismo no se detendrá, continuará comiendo hasta que el sentimiento sea excesivamente lleno.  

4. sentirse culpable pero hacerlo otra vez.

Cuando se hace algo contra nuestros valores o principios, a veces es inevitable sentirse mal al respecto. Ceder a un antojo puede llevar a la culpa y a sentirse débil e indisciplinado. Pero, sin embargo, la conducta se repite.

5. inventar excusas.

Al momento de la aparición de un antojo, entran dos fuerzas en juego.Una es la decisión racional de abstenerse de la comida chatarra. La otra es el antojo mismo, impostergable,  Es ahí cuando aparecen las excusas alrededor de por qué sería una buena idea hacerle caso al antojo.

6. esconder malos hábitos.

Los que poseen un historial de fallos repetidos al momento de limitar los antojos. Se comienza a ocultar sus consumos culpables frente a otras personas. A veces prefieren comer cuando están solos, o a la noche.

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