¿Por qué se hace difícil dejar de fumar?

Muchas personas que dejaron de fumar, indican que hacerlo fue algo realmente difícil. Pero, son muchas personas que lo han logrado. Un importante primer paso del proceso para dejar de fumar es saber por qué siente la necesidad de hacerlo. Luego de comprender esto, viene el siguiente paso que es encontrar la mejor forma de dejar de fumar.

Los efectos del consumo son mucho peor de lo que se piensa. La Organización Mundial de Salud calcula las enfermedades relacionadas con esta droga, mata aproximadamente a casi 6 millones de personas anuales. De ellas un millón son fumadores pasivos. 

¿Afecta más a los hombres que a las mujeres?

No es fácil distinguir quién es fumador y quién no. Es una de las razones por la que muchas personas siguen atadas. El año pasado, el Instituto Nacional de Estadísticas cifraba un 27.6% eran hombres y un 18.6% eran mujeres.

Existen campañas que recuerdan las muertes por este mal hábito, lo que se resumió en una frase. “Una muerte única es una tragedia, un millón, estadística”. Pero los números pueden hacerse mucho más expresivos. Eso lo indican los especialistas, cuando dicen que de cada cuatro personas que fuman, dos desarrollan alguna enfermedad relacionada con el hábito. Una de ellas morirá en consecuencia de lo mismo.

¿Te hace un líder?.

Experimentos muestran que los adolescentes que fuman son percibidos por sus compañeros como más maduros. En una etapa de la vida que se es más consciente de sí mismo. El mundo se encuentra más pendiente de tus movimientos. Conseguir esa formalidad es esencial.

Se empieza a fumar para parecerse a personas que lo hacen, aunque en la madurez entendamos que esa pose es improductiva. Pese a que se haya abandonado la adolescencia las personas seguimos siendo propensos a imitar modelos.   

Nos encontramos en una sociedad que está atada a otras drogas más temidas, como la cocaína. De hecho hay personas que las dejan, pero nunca consiguen abandonar el tabaquismo. Un profesor de la Universidad Johns Hopkins, recuerda que cada tres personas que prueban el cigarrillo, una se convierte adictiva. Una proporción mayor que la cocaína y la heroína, los fumadores se vuelven dependientes.

Abandonar esta droga supone pasar por síntomas de abstinencia, ansiedad, dificultad para conciliar el sueño e irritabilidad. “Para renunciar al tabaco hay que querer hacerlo. No importa si uno es o no consciente de las verdaderas razones. Los motivos son un verdadero misterio incluso para la persona que logra el objetivo“.

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