¿Quieres ser más humilde? sigue estos pasos

De todas las virtudes, la humildad puede considerarse una de las más difíciles de adquirir. Son muchas las literaturas sobre dicho tema que lo repiten. Una de las frases de grandes hombres son:

1. Estoy convencido que la primera prueba de un gran hombre consiste en la humildad.

Ruskin.

2. Cuanto más alto estemos situados, más humilde debemos ser.

Cicerón.

3. Si no tienes humildad, puedes decir que no tienes nada.

Cura de Ars.

La definición del diccionario dice:

“La humildad es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades, actuar de acuerdo a tal conocimiento”.

El término proviene del vocablo latino, humilitas, el cual significa fértil. De allí que sea, para muchas personas, una de las búsquedas fundacionales de la raíz del ser mientras transitamos este mundo. Esto no tiene nada que ver con la posición social, como muchas se malinterpreta.

Desarrollar la virtud e la humildad, no es una tarea sencilla de resolver. Requiere de conciencia, corazón, voluntad y razonamiento. Además de, habilidad crítica con uno mismo, dosis grandes de tolerancia, saber escuchar y tener una observación neutral.

La humildad atrae más rápidamente el éxito.

Aquí verás una metodología específica para que puedas experimentar más a fondo situaciones con otras personas.

1. Todos tenemos una historia personal.

Sin tener que justificar las actitudes de los demás o victimizarse porque no comprenden las tuyas. Debemos abrirnos a una nueva dimensión de percepción y conocimiento que va más allá de la apariencia.

2. Colocar de relieve lo bueno que siempre existe.

Como no conocemos a fondo otra historia, más que la nuestra. Es necesario convertirnos en observadores precisos y más amplios que la propia visión. La visión interna tiene, un recorte de la realidad. Es subjetiva, porque lleva nuestros filtros. Cuando esto se tiene claro y manifiestas las cualidades positivas de los demás, tu humildad crece.

3. Querer tener la razón.

Así es como se desatan las guerras. Es por ello que necesitas decidir de qué forma quieres convivir.

4. Admite tus errores.

Son muchas las personas que sienten que su orgullo está en juego si piden disculpas. Lo que en realidad está muy lejos de la realidad, es un rango sumamente positivo. La soberbia se encuentra en esos casos y no permite que sane la situación.

5. Acepta el aprendizaje.

Los fracasos, los conflictos e inclusive las personas que te puedan llegar a estresar, son los mejores maestros. Sin embargo, escucha el silencio, espera antes de replicar. No te arrogues a todos los logros, debes asumir cada uno de los errores que cometes.

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