¿Por qué sentimos qué nos quemamos con el picante?

El ser humano es el único animal que disfruta alimentándose con comida picante. Es por ello, que la ciencia lleva años tratando de averiguar por qué nos gusta tanto.

Los alimentos picantes causan furor en las sociedades gastronómicas. Mientras que algunas personas son amantes de ellos, otras tratan de evitarlo. Existen diversas variedades, sabores y colores de pimientos o chiles. Estos causan una sensación de ardor en toda la boca, la nariz y los ojos. Aunque se piensa que es por su sabor, existe una explicación química mucho más acertada.

¿Por qué sentimos qué nos quemamos con el picante?

Se cree que los únicos sentidos implicados en la captación de sabores es el gusto y el olfato. Sin embargo, el sentido del tacto también es importante cuando ingerimos algunos alimentos. En especial el picante. 

En todo nuestro cuerpo tenemos receptores para percibir el entorno y mandar señales directas al cerebro. El cual desencadenará respuestas y acciones. En la piel tenemos uno llamado TRPV1 y se encarga de avisar al cerebro cuando algo está muy caliente. Este receptor es mucho más sensible que los ojos, nariz y boca, debido a que la piel es más delgada que otras zonas.

 

Los pimientos están formados por un componente llamado capsaicina. Un componente que precisamente activa al receptor mencionado anteriormente. Una vez que entran en contacto, el receptor manda una señal al cerebro y el mismo lo interpreta como un aumento excesivo de la temperatura. Así desencadena una respuesta en donde la persona comienza a sudar y a quejarse debido a la gran cantidad de calor.

Por otro lado, otras pruebas muestran que TRPV1 no sólo responde al calor y a la capsaicina. Sino a una variedad de otros alimentos calientes, incluyendo pimienta negra y jengibre. 

Es por esta razón, que cuando se ingiere comidas picantes, que contengan pimiento, se genera en el organismo la sensación de ardor. Sin embargo, no solo se produce cuando se ingiere. Muchas personas con solo tenerlo cerca o tocarlo desencadena la misma respuesta evolutiva.

A pesar de lo que se genera, los alimentos picantes siguen siendo exquisiteces. Además, posiblemente en algunas personas acostumbradas a ellos esa sensación de calor se convierta en algo placentero.   

 

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