Morir de miedo: ¿Puedes realmente morir del susto?

Halloween es la temporada de fantasmas, duendes, monstruos y otras cosas que saltan a asustar de noche. Y aunque la mayoría de ellas es inofensiva, la espantosa fecha te hace preguntar: ¿es posible literalmente morir de miedo?

No hay duda de eso, la respuesta es SÍ, dice el Dr. Robert Glatter, un médico de emergencias en el Hospital Lenox Hill en Nueva York.

Cuando las personas sienten un miedo abrumador, su respuesta de ‘lucha-o-huida’ salta a la acción. Esta respuesta beneficiaba enormemente a los primeros humanos cuando enfrentaban bestias amenazantes o agresores, brindándole la adrenalina necesaria tanto para pelear si era necesario o huir de la escena, dice Glatter.

El chorro de adrenalina es una respuesta involuntaria controlada por el sistema nervioso. Cuando se enfrenta un miedo agobiante, los latidos del corazón de la persona se acelerará, sus pupilas se dilatarán y su flujo sanguíneo incrementará en los músculos, continúa explicando Glatter.

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Desafortunadamente, el incremento de los niveles de adrenalina pueden dañar el corazón.

Cuando la adrenalina se libera, esta dispara los canales de calcio al corazón. “El calcio se precipita en las células del corazón, que causa que el músculo del corazón se contraiga fuertemente,” explica Glatter. “Básicamente, en una respuesta masiva, el calcio seguirá vertiéndose sobre él, de manera que el corazón no se podrá relajar.

Si una persona es asustada y tiene una gran cantidad de adrenalina llegando a su corazón, puede que desarrolle una arritmia llamada fibrilación ventricular, una contracción descoordinada del corazón que lo hace temblar, y no será un latido ordinario.

“Al final le llevará a una baja de tensión, debido a que sin sangre fluyendo al cerebro la persona perderá la consciencia,” dijo Glatter.

Un evento aterrador, ya sea una pistola en la cabeza de alguien o una escalofriante broma de Halloween, puede llevar a estos movimientos desargonizados del corazón, convirtiendo una situación terrorífica en una de muerte.

 

“La próxima vez que quieras darle un susto a alguien, ten cuidado, porque puedes ser responsable de algo más,” concluyó Glatter.

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