El mal de las montañas

Aunque se tenga mucha experiencia, quizás poca o ninguna, cualquier persona puede ser propensa a sufrir lo llamado “Mal de montaña”. También es conocido como mal de páramo y se caracteriza por la incapacidad de adaptarse a las alturas. Frecuentemente inicia a apreciarse cuando se sobrepasan los 2.500 msnm, hasta lo que se denomina la zona de la muerte 8.000 msnm.

¿Cuales son los síntomas?

Generalmente los síntomas son:

1. Dolor de cabeza.

2. fatiga.

3. Agotamiento físico.

4. Disnea súbita nocturna.

5. Aceleración de la frecuencia cardíaca.

6. Mareos.

7. Vómitos.

8. Náuseas.

9. Trastornos en la digestión.

Esto surge debido a la falta de oxígeno en la sangre, que se produce a medida que se va ascendiendo. Es decir, cuanto más arriba te encuentres, la presión atmosférica y el oxígeno disminuyen. En el interior del cráneo se produce una inflamación debido al aumento del flujo de sangre en el cerebro.

Otro de los factores realmente influyente es la velocidad de la escalada. A mayor rapidez más probabilidades existen de sufrir de un mal de páramo. Es recomendable, para no padecer de este mal, es respirar profundo, subir lentamente, sin hacer grandes esfuerzos. Además es aconsejable evitar el consumo de alcohol y tabaco, y cuidar de la alimentación.

Entre las personas más propensas a padecer del mal de páramo, se encuentran aquellas que viven cerca de las costas o a nivel del mar. Así mismo, quienes viajan a sitios de grandes alturas, quienes han estado enfermos y los menores de 50 años. Pero, también hay historias de personas que están actualmente activas y sana que recaen ante la presión atmosférica y falta de oxígeno.

Se vuelve crítico cuando se acumula un exceso de fluidos en cerebro y en los pulmones. Situaciones que pueden resultar fatal para quienes lo padecen. 

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