La leyenda del calcetín de Santa Claus.

Según la tradición, la madrugada de la noche de Navidad, Santa Claus visita las casas de los niños que se han portado bien y llena sus calcetines de regalos. 

¿De dónde viene esa costumbre?

El origen de esta entrañable tradición proviene de una leyenda de la Edad Media. Se relata que un hombre, tras la muerte de su esposa, quedó tan enajenado que decidió regalar todo su dinero. Hasta la última moneda. Tanto él como sus tres hijas quedaron sumidos en la pobreza. 

Malviviendo como podían, hasta que a las jóvenes les llegó el momento de casarse y encontrarse  y encontraron tres pretendientes. Sin embargo, el padre no tenía nada que ofrecer como dote. Tal como era la costumbre en aquel tiempo, y por tanto la boda no podía celebrarse.

Esta situación llegó a oídos de Santa Claus, quien comprobó la aflicción que yacía en el corazón de las muchachas. Estaban sinceramente enamoradas. Así pues, durante el día de Navidad acudió a su chimenea y arrojó por ella tres monedas de oro. La suerte quiso que éstas rodaran hasta caer en los tres calcetines que colgaban al final. Las jóvenes los habían colocado allí tras lavarlos, para que secaran durante la noche. 

A la mañana siguiente, cuando despertaron se encontraron con el inesperado regalo. Las monedas fueron suficientes para la dote, y por fin pudieron ser desposadas gracias al calcetín de Santa Claus.

Hoy en día, no es habitual que las casas tengan chimeneas. Por lo que, los calcetines se cuelgan en cualquier otro sitio, generalmente cerca del árbol de Navidad o donde se entreguen los regalos. Aunque es normal encontrar muchos modelos de calcetines, las familias acostumbran a tejer uno diferente para cada miembro. Así se hacía hacía décadas atrás con el calcetín de Santa Claus.

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