Día Mundial del Teatro

“El arte que revela las pasiones ocultas”.

El Día Mundial del teatro se estableció en el año 1961, por el Instituto Internacional del Teatro. La primera celebración fue un año después, en el año 1692. Desde entonces, cada año, una figura destacada de las artes escénicas lee un mensaje al mundo. El año pasado, en el 2016, fue el aclamado director y profesor de teatro ruso Anatoli Vassiliev. Dejó bien claro que fue y sigue siendo necesario el teatro, porque es capaz de tocar todas las realidades, de dar cuentas de ellas y de decirlo todo.

Además agregó.

Ahora, en estos últimos cincuenta o setenta años, es particularmente necesario. Porque si usted lanza un vistazo a todas las artes públicas, se puede ver de inmediato lo que solo el teatro nos da. Una palabra de boca en boca, mirada de ojo a ojo, un gesto de mano en mano o de cuerpo a cuerpo.

El teatro conmueve, ilumina, incomoda, perturba, exalta, revela, provoca, transgrede. Es una conversación compartida con la sociedad. El teatro es la primera de las artes que se enfrenta con la nada, las sombras y el silencio para que surjan las palabras, el movimiento, las luces y la vida.

Manifiesto del Teatro 2006, un Rayo de esperanza.

El mensaje de este año 2017, fue por Isabelle Huppert.

Bueno, aquí estamos otra vez. Reunidos de nuevo en primavera, 55 años después de nuestra reunión fundacional. Un solo día, 24 horas, que comienzan de la mano del teatro. Además del Bunraku, que pasan por la ópera de Pekín y el Kathakali, brillando entre Grecia y Escandinavia. De esquilo a Ibsen, de Sófocles a Strindberg, entre Inglaterra e Italia. De Sarah Kane a Pirandello y también Francia. Donde nos encontramos y donde París, es la ciudad del mundo que atrae a más grupo de teatro Internacional. En esas 24 horas podemos ir de Francia a Rusia, de Racine y Moliere a Chejov, e incluso atravesar el Atlántico para acabar en campamento californiano. Tentando así, a los jóvenes a reinventar, quizás, el teatro.

De hecho, el teatro renace cada día de sus cenizas. No es sino una conversación que hay que abolir incansablemente. Así es como sigue vivo. El teatro tiene una vida abundante que desafía el espacio y el tiempo. Las obras más contemporáneas se nutren de los siglos pasados. Los repertorios más clásicos se hacen cada vez que son subidos de nuevo a escena.

El Día Mundial del Teatro, no es pues, obviamente, un día cualquiera de nuestras vidas que deba ser tomado de forma banal. Se hace vivir un inmenso espacio-tiempo y para, evocarlo, querría citar a un dramaturgo francés tan genial como discreto. Jean Tardieu: hablando del espacio, se pregunta

“Cual es el camino más largo para ir de un punto a otro”.

sobre todo el tiempo, sugiere “medir, en décimas de segundos, el tiempo que se tarda en pronunciar la palabra eternidad”.

Sobre el espacio-tiempo, también dice: “Antes de dormir, fija tu mente en dos puntos del espacio, y calcula cuánto se tarda, en un sueño, en ir de uno a otro”. 

… El teatro para mí es el otro, el diálogo, la ausencia de odio. La amistad entre los pueblos. No sé ahora mismo qué significa exactamente, pero creo en la comunidad, en la amistad de los espectadores y los actores. En la unión de todos a los que reúne el teatro, los que lo escriben, los que lo traducen, los que lo explican. Los que lo visten, lo que lo decoran, los que lo interpretan, incluso los que van. El teatro, nos protege… Creo de veras que nos ama… Tanto como le amamos.

 

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