Día internacional del beso

Una acción noble y saludable.

El origen de esta celebración, se encuentra en un concurso en Tailandia. Donde una pareja tuvo el récord del beso más largo de la historia. Dicha efeméride conmemora el beso más largo de la historia y el cual duró 58 horas 35 minutos y 58 segundos.

Los besos, aparecen en toda canción de amor o película. En su mayoría se puede recordar perfectamente cómo fue el primer beso. Esto es gracias a la filematología, la cual no es más que la rama de la ciencia que investiga sobre el tema. Se sabe que la práctica del beso romántico data de la antigüedad y se tiene certeza de que los persas y los griegos lo hacían.

Algunos especialistas afirman que los besos reducen dolencias, refuerzan el sistema inmunitario. Además, ayudan a las personas a pervivir en el tiempo como especie. Por otro lado, es el origen de afecciones tan comunes como los resfriados, el herpes labial o las caries. Pero el besar libera endorfinas y hormonas ligadas al cariño y la ternura, como la dopamina y la oxitocina. Cuando besamos podemos mover hasta 36 músculos y el latido de nuestro corazón puede pasar del reposo hasta la agitación en pocos instantes.

Al pasar de los años, se ha tomado este día como una excusa para realizar más eventos públicos, asociados al beso. Pero también, para recordar la importancia que este tiene como acto físico y afectivo. Una manera ya habitual de mostrar aprecio, cercanía y amor en nuestras relaciones sociales e íntimas. Así como también, una acción que produce reacciones químicas favorables en el cerebro. Además de numerosos movimientos musculares que favorecen la estética del rostros.

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