Demostrado, en los lugares más verdes hay menos delincuencia

El efecto terapéutico de la naturaleza es conocido también como la visión de un espacio verde, ya sea un bosque, un jardín o incluso un paisaje pintado, debido a que reduce los niveles de ansiedad y estrés, colocando así a las personas de buen humor y hasta contribuye a alargar la vida.

el estudio publicado en la revista científica Environment and Behavior fue más allá y concluyó que la presencia de plantas en los barrios podría hacer descender el número de crímenes. Un trabajo, que tradicionalmente se pensaba lo contrario, pues la vegetación supone el escondite perfecto, por lo que, cuanto más “limpias” estuvieran las calles de árboles y arbustos, mas seguro seria.

Los científicos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, se enfocaron principalmente, en el asunto desde otra perspectiva, es decir, un espacio verde no tiene porque estar formado de vegetación muy densa, sino más bien se puede plantear diseños más abiertos: grandes extensiones de césped, árboles espaciados entre sí. De esta forma los jardines no suponen un escondite para los criminales, además, se produce un efecto contrario, la tasa de delitos disminuye.

Este hecho se explica por dos razones:

1. Aumenta la vigilancia sobre los potenciales ladrones o asaltantes, debido a que en un entorno ajardinado, más amable, invita a salir y a hacer más vida en la calle. 

2. Tiene que ver con el efecto terapéutico de la naturaleza, la presencia de vegetación mitiga lo que los autores denominan “precursores psicológicos de la violencia”, irritabilidad, falta de atención y descenso en el control de los impulsos.

Desde que se hizo la publicación de este trabajo en el año 2001, han sido muchos los estudios que demuestran que las zonas verdes pueden hacer de las ciudades más seguras. Las personas que viven en los lugares con parques y jardines tienden a hablar más entre sí, por lo que crea un sentimiento de comunidad y vínculos con los vecinos.

Incluso, los autores de este estudio, sugieren también que el implicar a los habitantes de los barrios en la creación de sus espacios verdes, aumenta el sentimiento de territorialidad y de pertenencia a un lugar, como consecuencias también positivas sobre los índices de seguridad y bienestar de los ciudadanos.

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