¿Cuales son los riesgos de cabecear un balón?

El fútbol es el único deporte que utiliza la cabeza como una forma de avanzar con el balón. Debido a esto surgen varias preguntas técnicas, como por ejemplo:

¿Cabecear es realmente seguro para los jugadores?

Muchos son los científicos deportivos, pediatras y neurólogos que han lidiado con la pregunta de posibles riesgos de cabecear balones de fútbol.

Un jugador cabecea la pelota un promedio de seis veces por partido. Indica el neurocirujano Alejandro M. Spiotta de la Cleveland Clinic and colleagues.

“Cabecear en el fútbol: ¿Juego peligroso?”.

Cuando incluyes sesiones de entrenamiento, el jugador promedio puede realizar miles de cabezazos en su carrera. Mientras que los atletas en el fútbol americano, en el boxeo y en el hockey se exponen al impacto súbito con la cabeza.

Un estudio de más de 200 jugadores de fútbol de ambos sexos, que regularmente cabecean. Establecen que además de sufrir golpes accidentales en la cabeza encontró que esto aumentaba el riesgo de conmoción de un jugador de fútbol.

Según indicó el líder del estudio, Dr. Michael Lipton. “Lo que se cree en la actualidad es que cabecear de forma rutinaria es inocuo y solamente debemos preocuparnos por los jugadores cuando sufren colisiones en la cabeza involuntariamente”. Pero el estudio sugiere que no necesitamos una colisión evidente para albergar este tipo de preocupación.

Al estudiar con mayor profundidad, se pudo centrar en formularios en línea que respondieron 200 jugadores de fútbol a nivel amateur. Todos habían jugado fútbol al menos seis meses durante el año previo. Los hombres promediaron 44 cabeceos en dos semanas y las mujeres 27. El 43% de las mujeres y el 37% de los hombres reportaron haber sufrido uno o más impactos. Como por ejemplo, al recibir un golpe de la pelota en la parte posterior de la cabeza.

Los jugadores que cabecean la pelota con regularidad tenían tres veces más de probabilidad de sufrir síntomas de conmoción. Los jugadores que sufrieron impactos accidentales en la cabeza dos o más veces en un periodo de dos semanas, tenían seis veces más posibilidades de sufrir síntomas de conmoción.

El líder estudio indicó que, los hallazgos no pueden generalizarse a los niños, los adolescentes o los futbolistas profesionales.

“Estos hallazgos indican que cabecear es más que un simple impacto que no llega a ser una conmoción. Las conmociones son relacionadas con los cabeceos habituales”.

“Se necesita dar a las personas que han sufrido estas lesiones la atención médica adecuada y prevenir múltiples impactos en la cabeza”.

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