El alcohol, en dosis bajas, ayuda a limpiar el cerebro.

Los niveles bajos, en consumo de alcohol pueden ayudar a reducir la inflamación del cerebro. Así mismo, ayuda a eliminar las toxinas, incluidas las asociadas con la enfermedad de alzheimer.

Dicho hallazgo se suma a un creciente cuerpo de evidencia que apunta a los beneficios para la salud. En contraposición a lo perjudicial que resulta su consumo excesivo. Esto debido a que se ha vinculado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

La investigación se centró en el sistema linfático, en un proceso de limpieza único del cerebro. Así describieron por primera vez en el 2012, como el líquido cefalorraquídeo se bombea hasta el tejido cerebral.

Otras investigaciones…

Hay investigaciones que sugieren que el sistema glinfático se daña con los ataques y traumatismos. Lo que hace que se fortalezca mientras dormimos o hacemos ejercicios.

Así, los resultados indican que la ingesta inmoderada de alcohol durante largo periodos, en ratones, perjudica las habilidades cognitivas. Un tipo de células nerviosas, claves para que funcione correctamente el sistema de recogida de basura en el cerebro.

Sin embargo, los investigadores también comprobaron, que los ratones expuestos a dosis bajas presentaban menos inflamación en los astrocitos. Además, el líquido cefalorraquídeo de los bebedores moderados se encontraba más eficiente a la hora de fluir por el tejido nervioso.

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