¿Aburrimiento como sinónimo de sueño?

El sueño no es un impulso totalmente incontenible. Somos capaces de desafiar la necesidad de dormir en los momentos donde hay que mantener la atención. Por eso, ¿Por qué por más que intentamos resistirnos, el sueño persiste en nosotros?


Los científicos están de acuerdo en que existen dos principales causas que producen el sueño: el primero es el impulso homeostático. Una demanda del cuerpo que necesita situarse en un estado de bienestar ideal para su supervivencia (como el hambre o la sed). El segundo es un proceso circadiano, que nos impulsa a regular nuestros ‘horarios internos’ con los de la propia Tierra.

Estudios previos aclararon que existen factores cognitivos y emocionales también influyen en el comportamiento sueño-vigilia.

Los científicos utilizaron técnicas genéticas y ópticas para controlar las actividades de las neuronas del núcleo accumbens en ratones. Además, midieron los comportamientos que estaban mediados por dichas neuronas. Como resultado, el equipo descubrió que las neuronas del núcleo accumbens tienen una capacidad extremadamente fuerte de inducir el sueño.

Este tipo de sueño ‘natural’ se conoce como sueño de onda lenta, pues se caracteriza por la tensión lenta y de alto voltaje de las ondas cerebrales.

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